Diario de León

En la operación, diseñada el sábado, participaron 28 boinas verdes y helicópteros apoyados por barcos y submarinos

Tropas de elite españolas recuperan Perejil por sorpresa y sin disparos

Seis días después de que tropas marroquíes invadieran Isla Perejil, 28 soldados del elite españoles pusieron fin la madrugada de e

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Melchor Saíz-Pardo - MADRID.
León

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En todo momento, el presidente del Ejecutivo, José María Aznar, mantuvo informado al Rey Juan Carlos del operativo, mientras el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, se puso en contacto con los principales partidos. La orden de desalojar el disputado enclave partió el propio presidente Aznar, que durante la noche estuvo reunido con el gabinete de crisis formado por los ministros de Defensa, Federico Trillo, Exteriores, Ana Palacio, y el vicepresidente primero, Mariano Rajoy. Según precisaron fuentes gubernamentales, la decisión de recurrir a la fuerza fue tomada después de que el titular de la diplomacia marroquí, Mohamed Benaissa, confirmara, en diversas conversaciones telefónicas con su homóloga la tarde del martes, la intención del país vecino de, no sólo no retirar sus tropas, sino de que aumentar su presencia de manera «permanente» para poner en marcha un puesto de vigilancia. Los preparativos del operativo militar, que había sido diseñado por el Alto Mando del Ejército el pasado sábado, apenas 48 horas después de la invasión, comenzaron al alba, pese a que a que el fuerte viento de levante de 35 de nudos dificultaba el vuelo de las cinco aeronaves que debían participar en el despliegue. Soldados de elite A esas horas, el buque de la Armada que desde el Golfo de Cádiz coordinaba el operativo ordenó el inicio de las maniobras. A las 6.13 horas, 28 miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE), los comandos españoles del Ejército de Tierra, con base en Rabassa (Alicante), ponían pie en Perejil, transportados desde el aire a bordo de tres helicópteros artillados Cougar del Batallón de Maniobras (BHELMA) de Valencia, mientras otros dos helicópteros Bölkow de «reconocimiento y ataque» sobrevolaban la zona en labores de apoyo. En el mar, dos patrulleras de la Armada, otras dos de la Guardia Civil, las fragatas Numancia y Navarra y dos submarinos de guerra seguían de cerca, aunque sin intervenir, la operación militar española, mientras aviones de combate F-18 y Mirage F-1 permanecía en alerta. Otros cuatro barcos de guerra españoles -dos corbetas, una fragata y un buque anfibio de desembarco- se mantuvieron alejados de la zona en conflicto, aunque listos para actuar. El desalojo fue incruento. No hizo falta disparar un solo tiro, según fuentes militares españolas. La operación de los boinas verdes españoles cogió por sorpresa a los seis infantes de marina que a esas horas, en su mayoría, todavía dormían en los barracones levantados el pasado miércoles. Los comandos del Ejército de Tierra, que aterrizaron en uno de los puntos más altos del islote, utilizaron altavoces para pedir, en lengua árabe, que los militares marroquíes entregaran su armas, como finalmente hicieron sin oponer resistencia. Los seis prisioneros, que según Trillo fueron «tratados con el máximo respeto que exige su condición militar», fueron trasladados de inmediato a Ceuta, donde efectivos de la Guardia Civil se hicieron cargo de ellos. A las 10.00 horas de la mañana, los infantes de marina se encontraban ya en territorio alauí. Con la llegada de las primeras luces del día, los boinas verdes españoles abandonaron Isla Perejil, donde a las 8.07 horas desembarcó un grupo de legionarios del segundo Tercio Duque de Alba (con base en Ceuta) para hacerse cargo de la seguridad del islote. Ceuta y Melilla no se tocan El Gobierno español tendió de nuevo la mano a Marruecos para dialogar sobre cualquier asunto, excepto Ceuta y Melilla. Sin embargo, el Ejecutivo advirtió al reino alauí de que no retirará a los legionarios del islote hasta no recibir plenas garantías de que Marruecos acepta restablecer el statu quo que existía en la zona antes de su ocupación, el pasado 11 de julio. Ana Palacio admitió sentir una «profunda emoción» por la «situación excepcional» y una y otra vez, en que el objetivo de España reside en restablecer el «imperio de la ley».

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