España espera de Marruecos actos de distensión para reabrir relaciones
Hoy lunes se cumple un año desde que el Gobierno marroquí, por sorpresa y sin previo aviso, llamara a consultas a su embajador en Madrid, Abdesalam Baraka, en lo que supuso el comienzo de la más importante crisis bilateral entre ambos países desde el fin de la dictadura de Franco. Doce meses después, incluido el conflicto de isla Perejil, las relaciones, según reconocen fuentes diplomáticas, siguen tan estancadas como entonces, aunque el Gobierno español ya cree definitivamente superado el peor momento del conflicto, que se produjo a raíz de la invasión del disputado peñón el julio. En la sede del Ministerio de Exteriores el optimismo de las últimas semanas tras los gestos acercamiento por parte de Rabat se ha tornado en impaciencia. El mensaje que el pasado 12 de octubre envió el monarca Mohamed VI al rey Juan Carlos, en el que expresaba su voluntad de «ampliar» las relaciones con España, fue interpretado entonces como un «claro gesto de inflexión» en Madrid. Para Exteriores, éste era un primer acercamiento después del nuevo desplante de las autoridades del país vecino, que el pasado septiembre cancelaron en el último momento la reunión entre Ana Palacio y el todavía canciller en funciones marroquí Mohamed Benaisa. Sin embargo, dos semanas después del mensaje del rey alauí, la diplomacia española sigue a la espera de que los gestos se transformen en hechos. Por su parte Rabat espera una «rápida» normalización de las relaciones diplomáticas hispano-marroquíes. La postura oficial marroquí señala ahora que «España y Marruecos quieren retomar el hilo de la cooperación donde la dejaron hace un año».