Interno discreto y muy religioso
«En los cuatro meses que estuvo con nosotros ha tenido verdadera obsesión por no llamar la atención, por no generar problemas», admiten funcionarios del penal más moderno y amplio del País Vasco. Deja la impronta de un interno «discreto, muy religioso y ordenado». Su celda, en la que ha dormido solo, «siempre la mantuvo muy ordenada y espartana».