La ceniza del volcán hace el aire irrespirable
Un terremoto de 4,3 grados sacude la isla pero los expertos descartan la aparición de otro cráter
La colada del volcán en su contacto con el mar. MIGUEL CALERO
Los palmeros se levantaron ayer con picor de garganta y escozor en los ojos. Las cenizas que escupió el volcán eran tan abundantes que el aeropuerto de la isla tuvo que cerrar y se suspendieron 34 vuelos. Las partículas en suspensión, capaces de entrar en los motores y causar graves averías, dejaron el aeródromo «inoperativo». Las dos compañías que operan en el archipiélago, Binter y Canaryfly, cancelaron los trayectos programados.
Un nuevo brazo de la colada, que se desvió del frente rocoso, se deslizó ladera abajo al mediodía y cayó al mar entre la playa de Los Guirres y la del Charcón. Un contratiempo más para los agricultores. La rama, antes de desembocar en el océano, destrozó plataneras, varios depósitos y algún que otro edificio.
Si el miércoles la actividad volcánica parecía adentrarse en una fase de estabilidad, ayer acabó la calma. La colada, que transcurría sobre una pista hecha por emisiones anteriores, ha experimentado un nuevo salto hacia delante. El nuevo cinturón de fuego se halla a unos 600 metros al sur con respecto a la fajana principal y se acercó al agua en la conocida como playa del Volcán, llamada así porque esta zona quedó afectada por la erupción del San Juan en 1949. El rápido avance de la lengua obligó a evacuar a la población, los científicos y técnicos de emergencias que se encontraban en la zona de La Bombilla.
La sismicidad está lejos de remitir. Un terremoto de 4,3 grados se sintió a las 12.17 horas en la villa de Mazo, a una profundidad de 35 kilómetros, según informó la directora del Instituto Geográfico Nacional en Canarias, María José Blanco. El hecho de que se produzca a tanta distancia de la superficie terrestre tranquiliza a los vulcanólogos. Se trata del seísmo más fuerte que se produce en el territorio desde que estalló el volcán. Para los expertos del Plan Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) el temblor no significa que se vaya abrir un nuevo cráter, a la vista de que la deformación del suelo no se ha agrandado mucho y la presión de los gases se mantiene estable. Los técnicos detectaron una veintena de seísmos.