Los marineros de las Rías Bajas divisan una mancha a nueve millas al oeste de las islas Ons y Cíes EL DESASTRE DEL «PRESTIGE»
El temporal aleja el fuel del litoral sur de Galicia y da un respiro al norte
Los marineros gallegos miraron ayer al mar con cierto optimismo. Sobre todo en las Rías Bajas, donde el fuerte tempora
La preocupación sigue centrada a 20 millas (36 kilómetros) de cabo Silleiro, al sur de la entrada de la ría de Vigo, donde se encuentra la mancha de mayor dimensión (16 millas de largo por 6 de ancho, 29 por 10 kilómetros) y que en los últimos días amenazaba seriamente localidades como La Guardia o Santa María de Oia. Sin embargo, este lunes los pronósticos meteorológicos se cumplían y no entraban vertidos nuevos en los arenales ya afectados. Pero, gracias al viento, las rías de Vigo, Pontevedra y Arosa se vieron libres de fuel-oil en sus entradas, tal y como pudieron comprobar las pocas embarcaciones que alcanzaron las bocanas a pesar del mal tiempo y el fuerte mar de fondo que se registró en Galicia. Sólo hubo que retirar una mancha localizada a unas 9 millas (16,2 kilómetros) al oeste de las islas Ons y Cíes, sobre la que actuaron varias embarcaciones artesanales encargadas de las labores de vigilancia y también buques de anticontaminación. El vicepatrón de la cofradía San Francisco de Vigo, Julio Alonso, que forma parte del dispositivo de control de la costa, explicó que la situación es de tranquilidad en esa ría, donde «previsiblemente parece que estamos a salvo gracias al viento que sopla». El mismo optimismo se respiraba en la localidad de Bayona o en la de El Grove, donde los marineros en puerto terminaron nuevas barreras artesanales para reforzar las colocadas ya en la entrada, y que ocupan una superficie de 2.300 metros en el caso del primer municipio. Tranquilidad en el norte La misma situación se mantiene en la ría de Arosa, donde las planeadoras que vigilaron los alrededores de la isla de Sálvora, la má afectada en esta zona, no descubrieron nuevas manchas. Tampoco en la costa de la Muerte se hallaron indicios de nuevos vertidos, pero a sus playas, sobre todo a las de las localidades más afectadas tras el accidente del Prestige, es decir, Carnota, Muxía, Camariñas o Malpica, siguen llegando restos de los primeros vertidos que cubren de nuevo los arenales de los que ya se había logrado retirar gran cantidad de fuel-oil. Mientras, en Finisterre fue preciso utilizar cerca de una decena de embarcaciones para retirar del mar una mancha de un metro de grosor, pero no de grandes dimensiones, que se encontraba próxima al puerto.