1.800 millones de euros en juego
Hay 1.800 millones en juego, con el gas en el epicentro. España ha reducido a la mitad su dependencia energética de Argelia tras el inicio de la guerra y confía en que no haya un corte de suministro. Castilla y León también se vería afectada. Es exportadora neta con Argelia, sin tener en cuenta la factura energética, ya que en el 2021 vendió a ese país por 38,6 millones e importó por 30.000 euros
Pero de todas las relaciones comerciales y estratégicas que España tiene con Argelia, la del suministro del gas es el talón de Aquiles que más daño puede hacer a la economía si el gobierno de Argel opta por tomar medidas drásticas en esta interrupción de las relaciones entre ambos países. El cordón umbilical que une ambos estados discurre a través de los 210 kilómetros que separan Almería de Beni Saf por el Mediterráneo. Ahí se ubica el gasoducto Mezgaz, de donde España se abastece en un 23% del gas que consume ahora. Supone la mitad de las importaciones energéticas que tenía hace apenas cinco meses. Pero, en cualquier caso, una interrupción del suministro arrastraría aún más a una economía ya lastrada por los elevados precios energéticos.
El del gas es el verdadero ‘botón nuclear’ que está en manos de Argel y que puede hacer mucho daño a España. Y eso a pesar de que EE UU se ha consolidado como el primer proveedor de gas en España. Al mismo tiempo, se han incrementado las importaciones desde otros territorios cuya aportación era casi residual hasta hace tres meses, como Nigeria, Egipto o Catar, entre otros. Todo para ir sustituyendo a Argelia. Por si acaso.
En principio, el gas estaría garantizado ya que el contrato que Sonatrach (propietaria de la mitad del Mezgaz junto a Naturgy) mantiene con la energética española establece que debería seguir llegando hasta 2032 en la misma proporción que las cantidades actuales.