Diario de León

Inmigrantes agonizaron durante horas sin ayuda

Policías marroquíes golpearon a personas subsharianas malheridas

Una vecina del Barrio Chino de Melilla fotografió parte de los momentos del asalto. STRINGER

Una vecina del Barrio Chino de Melilla fotografió parte de los momentos del asalto. STRINGER

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León

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El desencadenante de la que ya es la mayor tragedia de la historia del vallado de Melilla y que, al menos, se ha cobrado la vida de 18 inmigrantes fue una batalla campal que duró más de media hora y en la que Marruecos empleó una dureza y una cantidad de medios nunca antes vistos, según explican fuentes policiales españolas y confirman diversos responsables de organismos de defensa de derechos humanos del otro lado de la frontera.

Pasadas las 8:30 horas de la mañana del viernes los altercados entre los 2.000 subsaharianos y los más de 500 gendarmes, policías y militares desplegados por las autoridades del país vecino desataron una avalancha humana en una vaguada cercana al vallado de la ciudad autónoma, donde un grupo de subsaharianos, ayudados de una radial y armados de garfios y palos, se había hecho fuerte para tratar de reventar una puerta.

Para intentar disolver a la muchedumbre que se amontonaba a fin de entrar por esa brecha y otros puntos débiles de la zona de Barrio Chino, la más vulnerable del perímetro, las fuerzas marroquíes se emplearon a fondo. Respondieron a la violencia de los subsaharianos, devolviéndoles las piedras y lanzándoles todo tipo de objetos, además de usar gas lacrimógeno.

Cuando finalmente la zona se despejó, en el suelo quedaron los cuerpos de decenas de inmigrantes, según testigos presenciales consultados por este periódico. «Algunos estaban muertos, otros agonizantes, otros malheridos», apunta al teléfono un conocido activista de derechos humanos de la vecina Nador.

Durante horas esas personas no recibieron ningún tipo de ayuda, denuncian también desde Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) y confirman diversos responsables de las fuerzas de seguridad españolas, que en ningún momento recibieron petición alguna de ayuda desde el otro lado de la valla.

Los numerosos vídeos distribuidos por las ONG corroboran esta versión: en ninguna de las imágenes se ve a personal médico ni intento de los uniformados marroquíes por evacuar a las personas que yacían inertes. Lo que sí se aprecia en una de las grabaciones distribuidas en las últimas horas por AMDH es que los funcionarios marroquíes, además de no asistir a los heridos tras la avalancha, maltrataron a los inmigrantes malheridos y, al menos ya en ese momento, indefensos. Hay golpes con porras, empujones y patadas por parte de los agentes del país vecino.

Desde la AMDH insistieron ayer que los fallecidos en el salto de Barrio Chino fueron 27 inmigrantes y no 18 como sostienen las autoridades provinciales. Rabat también niega que los disturbios dejaran dos muertos más en el lado de las fuerzas de seguridad marroquíes, como sostiene la AMDH.

La filtración de las grabaciones sobre la actuación de las fuerzas marroquíes y la confirmación de, al menos, 18 fallecidos no hizo que el presidente del Gobierno cambiara un ápice sus palabras de reconocimiento a Rabat del viernes, antes de conocer la envergadura de la tragedia humana, cuando se felicitó de que los agentes al otro lado de la valla se hubieran «empleado a fondo» para evitar el salto. Pedro Sánchez volvió a defender ayer la actuación de la gendarmería y culpó de todo a las mafias.

«Fue un ataque a la integridad territorial del país de forma violenta». Y, en este sentido, insistió en que la gendarmería marroquí «trabajó coordinadamente con las fuerzas y cuerpos del Estado para repeler ese asalto violento y organizado por las mafias que trafican con seres humanos». «Si hay un responsable de todo lo que parece que ha sucedido en la frontera son las mafias que trafican con seres humanos», reiteró.

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