Diario de León

Muere el pistolero de Tarragona tras recibir la eutanasia sin ser juzgado

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Eugen Marin Sabau, el exvigilante que en diciembre disparó contra tres compañeros de trabajo y un mosso y más tarde fue abatido por la Policía catalana, murió ayer por voluntad propia y acompañado por sus familiares, en el hospital de Tarrasa, a donde fue trasladado desde el centro penitenciario.

Tetrapléjico, sin una pierna y con dolores crónicos, solicitó y obtuvo la eutanasia tras un largo proceso legal. Eugen es el primer preso español que hace uso de este derecho, sin siquiera haber sido juzgado de los delitos que se le imputaban: cuatro intentos de homicidio, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas. Le esperaban muchos años de cárcel postrado en una cama y decidió acabar con su vida, acogiéndose a lo previsto en la ley de muerte digna aprobada el año pasado.

Ha recibido un cóctel de medicamentos. Los primeros lo han sedado y los siguientes han parado su corazón para siempre. Los responsables médicos aprobaron su solicitud, que intentó frenar el abogado de uno de los mossos contra los que disparó. Recurrió a instancias españolas y europeas, pero todos los tribunales desestimaron las impugnaciones y concluyeron que no podían detener el proceso a pesar de que el acusado ya nunca será juzgado.

La jueza que tumbó los recursos afirmó que la decisión última «corresponde a los médicos» y a la Comisión de Garantía y Evaluación. La magistrada descartó un conflicto entre los derechos a la integridad física y moral, la dignidad, la libertad y a la autonomía personal de quien decide poner fin a su vida frente al «derecho a un juicio justo» por parte de las víctimas.

De origen rumano tenía 45 años y llevaba 20 viviendo en Tarragona. Trabajaba como vigilante de seguridad en la empresa Securitas Direct y era aficionado al tiro deportivo.

El 14 de diciembre irrumpió a tiros en la empresa donde trabajaba, se atrincheró en una masía y protagonizó una huida y un tiroteo de película con los Mossos. En los enfrentamientos resultaron heridos tres empleados de la empresa de seguridad y dos policías En el tiroteo en la masía, Marin Eugen fue abatido y conducido en estado crítico en un helicóptero al hospital. Actuó por «rencor» hacia sus excompañeros. Se sentía maltratado por el hecho de ser rumano. Había mandado un correo electrónico a sus jefes: «Felices fiestas cabrones. Ladrones y racistas». Nunca manifestó arrepentirse de su comportamiento ni solicitó perdón a las víctimas. «No fumaba ni bebía, por eso podrá donar sus órganos», confirmó su letrado, Gerard Amigó.

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