Diario de León

Feijóo recuerda al PSOE que él también ha sido objeto de ataques, igual que Sánchez

La legislación brinda especial protección a las minorías y entiende que los dirigentes están sometidos a juicio público

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El PP asegura que no le «gusta» lo que ocurrió en la concentración convocada en Nochevieja ante la sede federal del PSOE en la madrileña calle Ferraz, en la que se apaleó una piñata que representaba al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y ha recordado a los socialistas que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, también ha sido objeto de ataques similares como la quema de «muñecos» con su imagen.

Además, desde Génova han reprochado al PSOE que se muestre «indignado por una piñata con la cara» de Sánchez pero no le parezca mal «a nivel penal» que se «quemen fotos del Rey o la bandera de España». «No nos gusta lo que pasó esa noche y todo lo que no entre dentro de los límites del respeto cuenta con nuestro rechazo y condena», apuntan los ‘populares’, que también recalcan que en la concentración de fin de año en Ferraz «también se insultó de extrema gravedad a cargos del PP».

En este contexto, el partido pregunta al partido de Pedro Sánchez «qué opina de los insultos» que dedicaron al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, «los mismos que golpearon la piñata». «¿Y qué opina de la quema de muñecos con la imagen de Feijóo en Galicia? ¿Y de la quema de imágenes del presidente del PP en la Diada?». «Nuestra postura es la misma en todos los casos. La suya, no», remata el PP.

Y es que el ahorcamiento y apaleamiento de una piñata con la figura de Pedro Sánchez la pasada Nochevieja en la calle Ferraz de Madrid ha reabierto el debate jurídico sobre el alcance de los delitos de odio, concretamente cuando estos afectan a dirigentes políticos. Más allá del rifirrafe por la condena de los hechos o lo reprochable de las actuaciones, el PSOE no tiene dudas y cree que lo ocurrido en las inmediaciones de su sede federal constituye «un acto de violencia cargado de odio». Una acusación que justifica por la «saña» y la «rabia» con la que los manifestantes atacaron al muñeco que representaba al presidente del Gobierno, que llevaba una soga atada al cuello y fue izado hasta quedar colgado de un semáforo. Todo entre gritos de «hay que acabar así con él» o «toma lo que mereces» por parte de algunas de las alrededor de 300 personas que se habían congregado para tomar las uvas cerca del cuartel general de los socialistas, donde se vienen organizando protestas nocturnas desde noviembre.

Mientras el PSOE estudia «todas las vías legales posibles», uno de los convocantes del evento —entre los que se encuentran organizaciones como el movimiento juvenil Revuelta, vinculado a Vox— ha sido citado a declarar por la Policía para iniciar las investigaciones. En el Código Penal, el delito de odio está recogido en el artículo 510 y exige una serie de condicionantes para que pueda acreditarse su comisión. Para empezar, que las expresiones inciten a la violencia y que la víctima pertenezca a algún colectivo o minoría protegida, ya sea por motivos raciales, religiosos o por su orientación sexual, entre otros.

Además de esas premisas, juristas consultados por este periódico recuerdan que quien ocupa un cargo político o institucional está sujeto a la crítica pública a la hora de reclamar una protección reforzada de sus derechos frente a expresiones injuriosas o que proyecten odio.

En este sentido, subrayan que el presidente del Gobierno no pertenece a este grupo sino a una institución del Estado. Al margen de todo lo anterior, el hecho de que se queme o golpee un muñeco puede ser considerado una crítica política legítima según la doctrina marcada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

Pero en el caso de Ferraz habría que atender a si las frases que se pronunciaron mientras todo sucedía encajan en un presunto delito de provocación a la comisión de delitos.

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