Diario de León

El volcado del móvil de Juan Lobato sin embargo salpica a asesores del Gobierno y al propio PSOE

La UCO apunta a un borrado del teléfono del Fiscal y señala a cargos de la Moncloa en las filtraciones del novio de Ayuso

La Guardia Civil no descubre ni un solo mensaje en el móvil de García Ortiz sobre la pareja de la presidenta de Madrid

Isabel Díaz Ayuso en una exposición. 

Isabel Díaz Ayuso en una exposición. EFE

Publicado por
Melchor Sáiz-Pardo
Madrid

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El volcado del móvil del exsecretario de los socialistas madrileños Juan Lobato por parte de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil salpica hasta cinco altos cargos de Moncloa y del propio PSOE en la maniobra para filtrar el email que el abogado del novio Isabel Díaz Ayuso envió a la Fiscalía reconociendo que había cometido dos delitos fiscales y proponiendo un pacto de conformidad.

Según el informe remitido por los investigadores al Tribunal Supremo, antes de que ese correo electrónico fuese publicado por ‘El Plural’ en su integridad a las 9:06 horas del 14 de marzo tenían copia del mismo la jefa del Gabinete de la Secretaría General de Presidencia del Gobierno, Pilar Sánchez Acera; el entonces secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés; el entonces jefe de prensa del PSOE y hoy secretario de Estado de Comunicación, Ion Antolín; la directora de comunicación de la ministra de Vivienda, Laura Sánchez Espada; y el propio Lobato. El exlíder de los socialistas madrileños registró ante notario los mensajes que revelaban que Sánchez Acera le había mandado esa cadena de mails antes de que se hiciesen públicos.

«El mail íntegro —es decir, no solo su contenido, sino también su continente con su formato— entre el abogado de la defensa de Alberto González Amador y la Fiscalía de fecha 22 de febrero de 2024 no había sido publicado por los medios de comunicación a las 8.29 horas, cuando ya estaba en poder de la directora del Gabinete SEGPG, Pilar Sánchez Acera, por lo que su procedencia no puede ser la publicación en medio de comunicación», afirma tajante la UCO que, a raíz de la confesión de Lobato y el análisis de su móvil, mete de lleno en la ecuación de la filtración a Moncloa junto la cúpula de la Fiscalía General del Estado.

La UCO ha informado al alto tribunal del más que probable borrado adrede del móvil del García Ortiz. «Cero mensajes pertenecientes a cualquier tipo de aplicación de mensajería instantánea en el período analizado que comprende entre el 8 y el 14 de marzo de 2024», es la frase literal incluida en el informe remitido al juez Ángel Hurtado, quien instruye en el Supremo la causa por la filtración de los datos de Alberto González Amador.

Así las cosas: o Álvaro García Ortiz no envió ni recibió un solo whatsapp, sms o similar en toda una semana —algo que a priori parece improbable para cualquier usuario actual de tecnología y que además desmienten los datos que ya obran en el sumario— o los ha borrado «a conciencia» antes de que el 30 de octubre los agentes allanaran el despacho de Ortiz por orden del juez instructor Hurtado y realizaran el volcado del terminal, según destacaron a este periódico fuentes de la investigación.

La hipótesis del borrado masivo es para los investigadores la única posible porque en ese móvil tenía que haber copias al menos de varios mensajes de esos días que ya están en la causa: los que García Ortiz se cruzó con la fiscal jefe de Madrid, Pilar Rodríguez, también imputada por la supuesta filtración de datos de Alberto González Amador, y con la fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra. En el móvil de Rodríguez, ya analizado por la UCO, aparecieron esas comunicaciones con el fiscal general, mientras que Lastra las aportó a la causa cuando compareció como testigo.

Lo que sí ha encontrado la UCO en el ordenador de sobremesa del máximo representante de la carrera fiscal son pruebas de que García Ortiz tuvo acceso antes de que se hiciera pública en los medios la cadena de correos entre el abogado de la pareja de Ayuso y el fiscal de Delitos Económicos Julián Salto y en la que el letrado reconocía el doble delito fiscal de su cliente. Ese cadena de mails, con el asunto de ‘Denuncia Maxwell Cremona’ (nombre de la empresa de González Amador), llegó a la cuenta personal de Gmail de García Ortiz de la cuenta corporativa de la Jefatura Fiscal de Madridel 13 de marzo a las 23:45 horas. Aunque se trataba de un asunto oficial y con datos confidenciales de un contribuyente, y a pesar de que las órdenes de los servicios técnicos del Ministerio Público son siempre usar las cuentas corporativas, García Ortiz no recibió en su mail oficial ninguna comunicación sobre la negociación con el novio de Ayuso, según revela la UCO.

O Álvaro García Ortiz no envió ni recibió un solo whatsapp, sms o similar en toda una semana o los ha borrado «a conciencia»

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