Diario de León

La actiz dice que le metió algo en la copa

Mouliaá ratifica la denuncia, dice que iba bebida y que a lo mejor le metió algo en la copa y Errejón alega que ella consintió

Errejón contesta ayer a los medios. Sergio Perez

Errejón contesta ayer a los medios. Sergio Perez

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MAteo Balín
León

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Íñigo Errejón pasó este jueves el trago de la "pena de telediario" en los juzgados de Madrid convencido de que la causa abierta por presunta agresión sexual a la actriz Elisa Mouliaá no tiene recorrido. El exportavoz de Sumar en el Congreso reapareció ante una nube de medios de comunicación apostados en las dos puertas de acceso a la sede judicial. Allí, en la sala de comparecencias del Juzgado de Instrucción número 47, ubicada en la cuarta planta, el exdiputado negó "de la A a la Z" todos los hechos contenidos en la denuncia policial de finales de octubre que originó el procedimiento penal, y que Mouliaá ratificó y amplió este jueves, según fuentes jurídicas presentes en la declaración. 

El exdiputado dimitido el pasado 24 de octubre defendió la tesis de que todo lo que ocurrió aquella noche de finales de septiembre de 2021 "fue consentido". Y consideró que la afectada incurrió en "numerosas contradicciones" en su declaración previa, como el hecho de que alegase ahora que iba "muy bebida" y que no tuvo conciencia plena de lo que pasó. A la espera de la citación de los testigos, la abogada de Errejón anunció que aportará un acta notarial con una serie de conversaciones mantenidas entre 2019 y 2023 con Mouliaá por mensajería instantánea que corroborarán su versión exculpatoria. 

Al que fuera cofundador de Podemos, de 41 años, se le vio muy seguro antes de declarar ante el juez Adolfo Carretero. Con ganas de "dar las explicaciones donde debe, en sede judicial, para defender mi inocencia", dijo. Esperó paciente en un banco de la tercera planta junto a sus abogados, repasando notas en su cuaderno Moleskine de tapa de color claro. 

El instructor había acordado que, para que no tuviera contacto visual con su denunciante, él estuviera una planta más abajo y ella, que declaró una hora y media antes, subiera a la quinta mientras tuvo lugar el interrogatorio del investigado. 

Desde el punto de vista jurídico, uno de los temas más relevantes de las comparecencias fueron las posturas dispares sobre el consentimiento, el asunto nuclear del caso. Se introdujo como novedad el hecho de que Mouliaá afirmase que iba "muy bebida" aquella noche, que tomó "dos o tres copas" que le dio su acompañante en la fiesta en casa de unos amigos en Madrid y que sugiriera, incluso, a pesar de que no consta en la denuncia, que éste pudo haberle "echado algo" en los combinados.

También se destacó que ella dudara sobre si había pestillo en la habitación del domicilio donde el expolítico le habría tocado sin su consentimiento, a pesar de que así constaba en el atestado policial registrado el pasado 24 de octubre. Fuentes jurídicas presentes en la declaración señalaron que si está en la denuncia es porque lo añadió la Policía "sin justificación aparente" y que, en cualquier caso, él trató de cerciorarse de que la puerta estaba cerrada para seguir con los tocamientos. 

Sin embargo, la defensa de Errejón está convencido de que los testigos ratificarán que esa puerta no solo no fue cerrada contra la voluntad de Mouliaá, sino que no tenía pestillo y que ella mintió cuando relató los hechos en comisaría. 

"He vivido una pesadilla" Tampoco le cuadró a la defensa el hecho de que la denunciante haya asegurado que el encuentro previo a la presunta agresión sexual, la presentación del libro de Errejón, tuviera lugar en septiembre, cuando fue el 8 de octubre. Y subrayaron también que, en contra de lo dicho ante las cámaras de televisión en noviembre, la artista de 36 años diga que el episodio con Errejón sí le afectó y que acudió a recibir atención médica a un psiquiatra y luego visitó a un terapeuta.

Mouliaá ayer, al salir de los juzgados. 

Mouliaá ayer, al salir de los juzgados. Mateo Lanzuela - Europa Press

 El mismo especialista, dijo ayer al juez, que le dio el visto bueno para denunciar a Errejón, ya que la consideró preparada para afrontar el proceso y salir a la palestra con nombre y apellido y no como una "denunciante anónima". No obstante, Mouliaá admitió al magistrado que "ha vivido una pesadilla" en estos dos meses y medio y puso en duda de que le haya merecido la pena por toda la presión mediática que ha recibido. 

Dentro de la sala de declaraciones, la denunciante se mostró visiblemente emocionada mientras ratificaba los hechos, sobre todo los tres episodios que fundamentarían la agresión sexual. Compareció por espacio de una hora y media y dio nuevos detalles sobre el encuentro con Errejón, al que llegó a insultar, lo que provocó la intervención del juez, muy incisivo en sus preguntas con ella. 

"Le dije que a una mujer no se le trata así y que parecía mentira que no entendiera que solo sí es sí ", señaló Mouliaá en varias ocasiones para justificar su negativa a que el expolítico siguiera tocándola. El abogado de la actriz, sorprendentemente, no formuló ninguna pregunta a Errejón durante su turno, pese a que mantuvo una versión contraria a la de su cliente. Fió así su estrategia a la reafirmación de la denuncia, a la próxima testifical de los asistentes a la fiesta y del terapeuta que la trató y al informe pericial que preparan para justificar su estado mental por todo este trance de 2021. "¿Por qué no denunció antes?", cuestionó este jueves el juez. "Porque no estaba preparada", respondió Mouliaá.

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