El Gobierno transferirá a Defensa sin pasar de nuevo por el Congreso 2.000 M€

Montero incide en que es el procedimiento con los Presupuestos prorrogados. La medida avanza en el cumplimiento de los compromisos con la Otan

María Jesús Montero durante un acto del partido celebrado ayer en Sevilla.EFE/José Manuel Vidal

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Lourdes Pérez
Madrid

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Inmerso en la respuesta a la insólita ofensiva arancelaria de Donald Trump, en la que se está topando con nuevas reticencias de sus socios de investidura, Pedro Sánchez ha de lidiar en paralelo con la acusada división que genera en el bloque que le permitió reeditar mandato en La Moncloa la nueva estrategia de rearme —término que él no utiliza— de la Unión Europea ante el tornado en el mapa geopolítico mundial y, singularmente, con el compromiso con la Otany con Bruselas de acelerar el repunte del gasto militar hasta el 2% del Producto Interior Bruto fijado originalmente para 2029.

En este delicado contexto, y como ha hecho en otras ocasiones precedentes pero con menos notoriedad, el Consejo de Ministros aprobará este martes una partida de 2.000 millones para reforzar los recursos del departamento de Defensa, según ha confirmado la vicepresidenta segunda del Gobierno, María Jesús Montero. Tal y como calculó este periódico, alcanzar ese 2% del PIB supondría dedicar en torno a 16.000 millones de acuerdo a las cuentas nacionales y 14.000 si la metodología es la de la Alianza Atlántica.

El área que dirige Margarita Robles se verá apuntalada gracias a una transferencia de crédito, dado el lastre que supone tener los Presupuestos prorrogados; un mecanismo recurrente que permite al Ejecutivo mover partidas de sitio sin las Cuentas renovadas y, por añadidura, diluir las discrepancias con Sumar dentro del Consejo y sortear su pase por el Congreso, algo que el presidente está evitando lo que le es posible ante la fractura en sus apoyos parlamentarios. Sánchez remarcó que España acelerará el cumplimiento de la demanda acordada por la Otanen Gales en 2014 —con Mariano Rajoy en el poder— y ratificada en la de Madrid de 2022 en el marco de su comparecencia hace diez días en la Cámara baja, obligada porque el jefe del Gobierno tenía que dar cuenta de los acuerdos en el Consejo Europeo.

En ese intenso debate parlamentario, en el que no requirió apoyo al PP y se topó con las fricciones de sus socios con él y entre ellos —Ione Belarra (Podemos) le llamó «señor de la guerra"-, el presidente anunció para el verano un nuevo plan nacional en seguridad y defensa y reiteró un argumento contra las críticas del primer partido de la oposición: que Rajoy remoloneó en la ejecución del compromiso con la Alianza Atlántica y que si se ha progresado en el mismo es porque su Gobierno ha incrementado el gasto en 10.000 millones, a un ritmo del 10% anual desde su llegada a La Moncloa hace casi siete ejercicios. Pese a ese esfuerzo, que no valoran ni Sumar ni el resto de socios a la izquierda del PSOE, el 1,3% del PIB destinado por España a este capítulo sigue estando a la cola entre los miembros de la Otan.

Montero, que asistía ayer a una manifestación en Sevilla por la Sanidad pública y contra las políticas de «privatización» del popular Juanma Montero, al que disputará la Junta en las autonómicas de 2026, confirmó el movimiento de esos 2.000 millones hacia el Ministerio de Defensa. "Nada que no se haya hecho» antes, se ha escudado la también titular de Hacienda, en un intento implícito de serenar los ánimos tanto ante los reproches de las izquierdas como ante la falta de Cuentas.

Feijóo ve «estrangulado» a Sánchez

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Mientras el segundo Donald Trump al frente de la Casa Blanca protagoniza una sacudida histórica al orden geopolítico mundial, por la vía del abrazo al belicismo y el regreso al proteccionismo arancelario, el Gobierno y el PP se reacomodan al ya de por sí imprevisible tablero de la legislatura con una parecida pretensión desde intereses frontalmente dispares: proyectar que tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo están a la altura del trance que representa para el conjunto del país el electrochoque global inducido por el presidente estadounidense, pero sin renunciar a sus objetivos políticos. Que en un caso pasan por volver a aferrarse en esta crisis al asidero del miedo a la ultraderecha para resistir en La Moncloa a la manera del 23-J. Y, en el otro, por exhibir «la lealtad» hacia el Ejecutivo que éste no tendrá «de sus socios» porque «España es lo primero», pero sin darle «un cheque en blanco» —lo enfatizó hoy el portavoz en el Congreso de los populares, Miguel Tellado-, mientras el primer partido de la oposición trata de apuntalarse como la única alternativa fiable, y a su juicio más necesaria ahora que nunca, a un Sánchez cautivo de su debilidad parlamentaria.

En el capítulo de inversiones en defensa España sigue estando a la cola entre los miembros de la Otan, de los que menos aporta a los socios

El PP ve en Trump terreno para marcar al PSOE y a Vox

El mismo miércoles por la noche, hora española, cuando el mundo asistía atónito a la tabla con su ley arancelaria mostrada por Trump, Feijóo envió un mensaje a través de las redes sociales para fijar posición: estamos ante «una guerra comercial» que no hará «más grande a nadie, sino más pequeños a todos»; y ante la que Europa «debe responder con firmeza, proporcionalidad e inteligencia» y España, «ayudar y acompañar» a los sectores más repercutidos «con una estrategia de país única y coordinada». Era un tuit escrito implícitamente para marcar terreno propio frente a Sánchez y frente a Vox, contra cuyo «patriotismo» golpea desde hace semanas el PP.