Puigdemont se jacta del «poder negociador» que tiene Junts
Recuerda a Sánchez que «tendrá que ganarse» sus votos"

Puigdemont ayer, en Prats de Molló (Francia).
El líder de Junts, Carles Puigdemont, ha reivindicado ayer la capacidad negociadora de su partido frente a las formaciones que se sitúan en los «extremos» y en los «populismos", a las que ha acusado de «echar vinagre» en el contexto político. «¿Alguien piensa que se puede construir una nación desde el vinagre?", se ha preguntado el expresidente fugado a Waterloo en su reaparición pública en la localidad francesa de Prats de Molló, la Cataluña Norte para el secesionismo y a apenas a 13 kilómetros de la frontera, durante un acto para celebrar el quinto aniversario de la fundación del partido.
Puigdemont no ha lanzado ningún ultimátum nuevo al Gobierno. Pero sí ha vuelto a avisar a Pedro Sánchez de que no puede dar por descontados los votos de Junts en el Congreso, cinco días después de que los suyos fueran decisivo, de nuevo, para tumbar el decreto antiapagones del Ejecutivo, y le ha recordado que «tendrá que ganárselos» porque su formación «no es previsible, como otras"; como aquellos que salen «negociados de casa", en lo que ha sonado a alusión velada a ERC, con la que compite.
No obstante, y al tiempo, ha intentado erigirse en paladín de la moderación en contraste a lo que ha llamado «la epidemia de los arquitectos del caos", que ofrecen «soluciones simples a problemas complejos». Otra referencia sin siglas que ha parecido apuntar, por una parte, a las extremas derechas de Vox y Aliança Catalana, cuyos posicionamientos sobre la inmigración les están reportando rentabilidad electoral a costa de Junts; y, por otra, a Podemos, con el que los independentistas pleitean por el traspaso de las competencias migratorias al autogobierno catalán.
Sin nombrarlos, el expresident ha identificado a esos «arquitectos del caos» por áreas temáticas. Son los que «dicen que los propietarios son unos especuladores", mención dirigidas a los de Belarra y otras fuerzas de izquierda, como la que ha hecho a quienes hacen bandera del «turistas 'go home'». Pero también a incluido entre esos «arquitectos del caos» a los partidos que, como el Santiago Abascal, defienden la deportación masiva de inmigrantes. Puigdemont tampoco ha citado expresamente ni al presidente Sánchez, ni al president de la Generalitat, Salvador Illa, en plena campaña de su partido contra el líder del PSC por dar por «normalizada» la situación en Cataluña. En un discurso muy críptico que le ha servido para señalar tanto a Vox como a Podemos, en la política nacional, y, en casa, a ERC, la CUP y, sobre todo, a Aliança Catalana.