Abascal, en un gran momento político, se rodea de la extrema derecha
La inmigración ilegal y el asesinato de Charlie Kirk centran la reunión anual del partido

El líder de Chega, André Ventura, junto a Santiago Abascal en el acto 'Europa Viva 25'.
Vox y su líder Santiago Abascal se codearon un año más con la elite de la extrema derecha mundial en el acto «Europa Viva 2025», celebrado bajo el lema «Comienza la reconquista» en el madrileño Palacio de Vistalegre ante más de 8.000 personas. Abascal volvió a ejercer como anfitrión en su calidad de presidente de Patriotas, el partido europeo que integran entre otras fuerzas la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, el Fidesz-Unión Cívica Húngara de Viktor Orbán o el propio Vox. Esta cita, ya de carácter anual, llegó en el momento más dulce para la formación española, a la que todas las encuestas pronostican un notable incremento en intención de voto a costa del PP. En su discurso de clausura, Abascal puso sobre el tapete todos los asuntos sobre los que su partido ha sustentado el crecimiento en los sondeos.
El principal de ellos, el de la guerra sin cuartel a la inmigración irregular y la inseguridad ciudadana que, según sostienen los voxistas, genera. Como declarado antiislamista y para regocijo de sus correligionarios políticos, rechazó las imposiciones a los estados del «califato de Bruselas» y defendió la expulsión sin procedimiento legal de por medio para todos los que «pretendan imponer su religión por encima de las leyes», «encarcelar a su mujer detrás de una capucha» o «venir a vivir del esfuerzo de los demás». «No hay una persona sensata que se oponga a devolver a los criminales para que cumplan condena en las cárceles de sus países de origen», zanjó. Y no se olvidó durante su alocución de los menores no acompañados: «Todos los menas fuera y no como un castigo, sino como un premio para que estén con sus padres y no en un secuestro institucional».
El asesinato de Charlie Kirk, el activista ultraconservador estadounidense tiroteado durante un acto en la universidad de Utah, estuvo muy presente en la cumbre en Madrid.
El líder de Vox acusó a la izquierda de orquestar magnicidios cuando se ve acorralada. La culpó de los intentos frustrados contra Donald Trump, Robert Fico o Jair Bolsonaro. Y lo lograron, recordó, con el ecuatoriano Fernando Villavicencio o el colombiano Miguel Uribe. «No nos matan por ser fascistas, nos llaman fascistas para matarnos», culminó. Los invitados intervinieron de forma mayoritaria por videoconferencia.
El asesinato de Kirk
Entre ellos figuraron el presidente de la asociación ultraconservadora estadounidense Kevin Roberts; la estrella al alza de la extrema derecha griega, Afroditi Latinopoulou; el candidato a la Presidencia chilena José Antonio Kast; el expresidente colombiano Álvaro Uribe; la antichavista María Corina Machado; el mandatario argentino Javier Milei, que incendió el acto el año pasado con sus críticas a Sánchez; o el propio Orbán. La sorpresa fue el vídeo enviado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, que quiso participar en el acto pese a formar parte de otro partido extremista europeo.
Le Pen, Geert Wilders o Matteo Salvini fueron los grandes ausentes. Los discursos de todos los participantes fueron similares en cuanto a estructura y contenido. Las primeras palabras giraron siempre en recuerdo de Kirk, que fue presentado como «un patriota por su defensa del cristianismo, la familia y la libertad, que ya había recibido multitud de amenazas de la turba izquierdista que se apropió de las facultades para imponer el pensamiento único y la censura». La inmigración fue el otro tema central de los representantes europeos.
En sus intervenciones abogaron por el blindaje de las fronteras, la cancelación del derecho de asilo, las deportaciones masivas o el cierre de las mezquitas en territorio de la Unión Europea.