Diario de León

Sánchez se lanza contra Feijóo por Gaza

El presidente del Gobierno exige a Aznar «disculpas» por el 11-M y la guerra de Irak

Pedro Sánchez y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ayer, en la tradicional Fiesta de la Rosa del PSC en Gavá.

Pedro Sánchez y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ayer, en la tradicional Fiesta de la Rosa del PSC en Gavá.Alejandro García

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Cristian Reino
Barcelona

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, enarboló ayer en Gavà (Barcelona) la bandera del pacifismo, la justicia y la defensa de los derechos humanos y dio protagonismo a la figura del expresidente José María Aznar para tratar de movilizar a la izquierda frente a la derecha y la extrema derecha. En un mitin celebrado en el marco de la 'Fiesta de la rosa' del PSC, acompañado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y por el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ignoró al jefe de la oposición, al que vaticinó que derrotará en las siguientes elecciones y será relevado al frente del partido conservador, y situó a la «triple A", Aznar, Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal, como los líderes del PP y de la «antipolítica».

El secretario general del PSOE se presentó ante la militancia socialista catalana, uno de sus principales graneros de votos en las últimas generales, como un «faro» para la progresía europea y afirmó que defender la causa de Ucrania o de Gaza no es una cuestión de derechas o de izquierdas sino de «justicia» y «humanidad».

«La derecha es incapaz de condenar el genocidio de Netanyahu", aseguró. Rescató el 11-M, el rechazo a la guerra de Irak, que movilizó de manera multitudinaria a la sociedad española contra el PP en torno al 'no a la guerra' y buscó al mismo tiempo las contracciones en el seno del PP en relación a su posición en Gaza. Porque el discurso de Aznar o Ayuso, a los que citó, no coincide con el de Feijóo. Mientras el líder del PP, en línea con algunos dirigentes europeos de su familia política, asegura que Israel está provocando una masacre, sin llegar a admitir que es un genocidio como asegura toda la izquierda, Aznar y Ayuso cierran filas con el Estado hebreo.

Sánchez atacó a Aznar, al que exigió «disculpas por su guerra de Irak, por su mentira con la guerra y también por el 11 de marzo». «Veía armas de destrucción masiva donde no existían y es incapaz de ver la barbarie que perpetra Netanyahu en Gaza", señaló. La estrategia de los socialistas es triple. Trata de movilizar al centro izquierda con el discurso del 'no a la guerra' como en la época de Aznar. Pretende concentrar el voto, en un momento en que Sumar y Podemos no despegan. E intenta polarizar dos bloques: «Esperanza o miedo", resumió Illa, que afirmó que Aznar «coloniza» al PP de Feijóo.

Los socialistas buscan las disensiones en el PP en política internacional y le comen el terreno a los partidos a su izquierda, tras haber reconocido el Estado de Palestina, después de reclamar a la UE que suspenda el acuerdo comercial con Israel y al calificar como un genocidio lo que el ejército hebreo está perpetrando en Gaza, cuando hace un año solo Podemos iba tan lejos. Además, tratarán de buscar contradicciones entre Feijóo y sus barones autonómicos en materia fiscal.

Tras las nuevas amenazas de Puigdemont y Junqueras, el presidente del Gobierno se comprometió a presentar un nuevo modelo de financiación de las autonomías en lo que queda de legislatura. «Once años después, ya toca renovar", aseguró. En este punto, hay consenso entre socialistas y populares: todos coinciden en que el modelo actual está caducado y hace falta uno nuevo. Lo que rechazan en el PP es que el PSOE se avenga a reformar el actual por imposición de ERC, que exige un sistema singular para Cataluña como moneda de cambio para dar apoyo a los Presupuestos. Socialistas y republicanos aún negocian el nuevo modelo para Cataluña, que según han insistido en el Gobierno estos meses sería aplicable al resto de autonomías.

Sánchez intervino en la 'Fiesta de la rosa' que el PSC organiza todos los años en Gavà para dar comienzo al curso político. El acto donde hace nueve años, Miquel Iceta, entonces líder de los socialistas catalanes, proclamó la célebre frase de «¡Pedro, por dios, aguanta!", cuando recibía las embestidas internas en su partido. Sánchez aguanta en la presidencia y amenaza a sus socios con agotar la legislatura aunque no tenga Presupuestos. «Tenemos proyecto de largo alcance", dijo este domingo. «2027 y más allá", añadió.

Está por ver si agota su mandato, pero el tono y los discursos de unos y otros suena a zafarrancho de combate electoral. «¿Cree que podrá seguir gobernando?", le preguntó la portavoz de Junts en el Congreso el miércoles. Carles Puigdemont amenaza con la ruptura. Pero de momento, Sánchez está dispuesto a abrir el melón de la financiación, como guiño a ERC y Junts, y buscarle problemas a Feijóo, si la Comunidad Valenciana, Baleares o Andalucía, por ejemplo, se abrieran a participar en estos momentos en la revisión del modelo. 

Ante unas 15.000 personas, según la organización, abogó por reformar el sistema de financiación para dar un impulso y «fortalecer el estado del bienestar». En este punto, cargó contra el modelo fiscal que a su juicio plantea la derecha. Aseguró que en siete años, el Gobierno ha transferido 45.000 millones de más al Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, que solo ha destinado el 45% de esos recursos a financiar servicios públicos, según las cifras del presidente del Gobierno. «El resto se lo ha dado a los ricos con regalos fiscales", afirmó.

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