El PSOE perfora su suelo electoral en un descalabro histórico en Extremadura
Ferraz y Moncloa endosan la hecatombe a Gallardo, que decide no dimitir

El candidato socialista a la presidencia de la Junta de Extremadura Miguel Ángel Gallardo.
Batacazo histórico. El PSOE ya había asumido de antemano que esta no sería una buena noche para el partido. Ningún sondeo auguraba buenos datos para Miguel Ángel Gallardo, un candidato lastrado por su procesamiento en la causa por la supuesta contratación irregular del hermano del presidente del Gobierno, el músico David Azagra, en la Diputación de Badajoz, que además no ha sido capaz de aglutinar a una federación aún en duelo por la marcha del expresidente Guillermo Fernández Vara en torno a su proyecto. Pero nadie había previsto que el suelo de una federación que ha sido hegemónica en Extremadura durante la inmensa mayoría de los últimos cuarenta años se desplomara de semejante manera. «El resultado es muy malo, sin paliativos», reconoció Gallardo en su comparecencia, poco antes de las 22:30 de la noche. Lo es tanto que algunos en las filas socialistas creen que debería haber presentado la dimisión de inmediato, pero él, de momento, se ha limitado a convocar una reunión de la ejecutiva regional para este lunes. «Lo que menos me preocupa es mi futuro político lo que más me ocupa es que el PSOE tome la mejor decisión. En los próximos días podremos analizar eso» dijo en una intervención sin autocrítica. Los peores vaticinios hablaban de perder en torno a seis de los 28 escaños que dejó en 2023 el expresidente Guillermo Fernández-Vara, una de las víctimas del tsunami que se llevó por delante a prácticamente todos los barones socialistas hace dos años y medio y situó al frente de más de una docena de autonomías a gobiernos del PP y Vox. Pero no fueron seis, fueron diez: de 28 a 18 escaños y una caída de casi catorce puntos (del 39,9% al 26%), aunque sea cierto que María Guardiola, a cuatro escaños de la mayoría absoluta y solo uno más de los que tenía, ha fracasado en su intento de desembarazarse del partido de Santiago Abascal, el gran vencedor de la noche. La tentación ahora, en Ferraz y en Moncloa, será atribuir en exclusiva el resultado a Gallardo —que no ganó ni en el pueblo del que fue más de 20 años alcalde, Villanueva de la Serena— y negar que pueda hacerse una lectura nacional. Y es cierto que, los propios socialistas extremeños se plantearon hace dos meses si no merecería la pena buscar, aunque fuera ya contrarreloj, otro candidato. Sin embargo, la dirección federal, a la que Gallardo no es precisamente afín, no lo creyó conveniente, entre otras cosas, por no entrar en la contradicción de apartar a quien, conforme al relato oficial, es una víctima colateral de lo que el propio Sánchez denomina la «máquina del fango». También porque pese a su débil liderazgo, se había ganado el puesto en dos primarias consecutivas, las últimas, el pasado enero.
Desmoralización
Pero tan cierto como los problemas de Gallardo — penalizado asimismo por su intento de aforamiento exprés en la Asamblea cuando vio que se acercaba al banquillo— es que la situación nacional no le ha acompañado. Pedro Sánchez cierra 2025 con su formación desmolarizada y en crisis con sus socios de Sumar, por los avances en la investigación contra sus dos últimos secretarios de Organización, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, por corrupción y por la gestión en el PSOE de las denuncias de acoso sexual contra otro de sus hombres de máxima confianza, Paco Salazar. El presidente, sin embargo, ya dejó claro que pasara lo que pasara no interpretaría el varapalo — el primero en un ciclo de autonómicas que se prevé aciago para su partido en Aragón, Castilla y León y Andalucía— como un aldabonazo dirigido a él y que no modificará su determinación de agotar la legislatura en 2027. Su aspiración es que, otra vez, el auge de Vox sirva para espolear el voto útil al PSOE cuando llegue el momento de las generales. En Ferraz, la secretaria de Organización, Rebeca Torró, adujo, como el propio Gallardo, que quien es el PP de Alberto Núñez Feijóo quien debe preguntarse para qué han servido estos comicios. «Porque lo que hemos constatado es que el PP vuelve e la casilla de salida pero más rehén de la ultra»,dijo. «Nosotros seguiremos trabajando para que Extremadura tenga un proyecto de derechos y no de derechas».