Diario de León

Felipe VI alerta de la "crisis de confianza" y pide "ejemplaridad" ante la corrupción

Apela al diálogo como antídoto frente a los extremismos y avisa a los líderes políticos de que la tensión en el debate "provoca hastío y desafección". Defiende la convivencia como eje de la democracia y advierte de las "líneas rojas" que no se deben traspasar

El rey Felipe VI pronuncia el tradicional mensaje de Nochebuena en el que hace balance de un año que ha sido complicado en la política tanto nacional como internacional y en el que se ha conmemorado el 50 aniversario de la restauración de la monarquía y los inicios de la transición a la democracia.

El rey Felipe VI pronuncia el tradicional mensaje de Nochebuena en el que hace balance de un año que ha sido complicado en la política tanto nacional como internacional y en el que se ha conmemorado el 50 aniversario de la restauración de la monarquía y los inicios de la transición a la democracia.EFE / Ballesteros

Publicado por
María Eugenia Alonso
Madrid

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FFelipe VI aprovechó su tradicional discurso de Nochebuena, el duodécimo desde que accedió al trono, para alertar de la "inquietante crisis de confianza" que afecta seriamente al ánimo de los ciudadanos y a la "credibilidad de las instituciones" ante la explosión de casos de corrupción, que rodean al actual Gobierno de Pedro Sánchez y al PSOE, o la insólita condena al fiscal general del Estado. Desde el Palacio Real por segundo año consecutivo, y por tercera vez desde que tomase el testigo de su padre, el Rey apeló a la convivencia como eje de la democracia en un contexto "convulso" caracterizado por el cada vez más encarnizado enfrentamiento político y al diálogo como un antídoto frente a extremismos y populismos que que se alimentan del desencanto, la desinformación, las desigualdades y la incertidumbre y que, recordó, tuvieron "consecuencias funestas" en el pasado.

En su mensaje, el más personal de todos los que pronuncia al año, el monarca envió este miércoles varios recados a la clase política. Llamó a reflexionar sobre las "líneas rojas" que no se deben de cruzar y que cree se han traspasado en alusión velada a la corrupción judicializada o a la bronca política que sube decibelios cada miércoles la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Don Felipe puso énfasis en el "respeto", la "ejemplaridad" en el desempeño del conjunto de los poderes públicos y la "empatía" y la necesidad de situar la dignidad del ser humano, sobre todo de los más vulnerables, en el centro de todo discurso y de toda política.

Frente a la creciente polarización, el jefe del Estado recordó que, "en democracia, las ideas propias no pueden ser dogmas; ni las ajenas, amenazas". Y que avanzar consiste en "dar pasos, en la misma dirección, no correr a costa de la caída del otro". Otro tirón de orejas a los líderes políticos, siempre dentro de las limitadas competencias que le concede la Carta Magna, a quienes avisó también de que la "tensión" en el debate público provoca "hastío, desencanto y desafección" entre los ciudadanos. El año pasado pidió "serenidad" ante una contienda política "en ocasiones atronadora" sin que doce meses después el clima político haya mejorado.

Desde su llegada al trono en 2014, Felipe VI ha defendido la convivencia democrática como un pilar fundamental, enfatizando la necesidad de educar en valores y el diálogo para fortalecerla frente a la polarización, y recordando a su vez el papel de la Corona en la Transición y en la construcción de la democracia. "Quienes encauzaron aquel proceso lograron que finalmente el pueblo español en su conjunto fuera el verdadero protagonista de su futuro y asumiera plenamente su poder soberano", afirmó, sin mencionar a su padre Juan Carlos I, quien acaba de publicar sus memorias en las que reivindica su papel en el proceso de democratización.

Coraje y responsabilidad  

Para el monarca se trata, "ante todo de un ejercicio colectivo de responsabilidad" porque a pesar de sus diferencias y dudas supieron "salvar sus desacuerdos y transformar la incertidumbre en un sólido punto de partida, sin tener la certeza de lograr lo que buscaban". "Aquel coraje -el de avanzar sin garantías, pero unidos- es una de las lecciones más valiosas que nos enseñaron", subrayó el jefe del Estado, que volvió a situar el fruto de aquel proceso, la Constitución de 1978, que ha guiado hasta ahora y sigue guiando su reinado, como un marco lo bastante amplio para que cupiéramos todos, toda nuestra diversidad". 

Desde el Salón de Columnas del Palacio Real, donde se firmó hace 40 años el tratado de ingreso en las Comunidades Europeas, don Felipe recordó esa efeméride como un paso "ilusionante y movilizador" que permitió a la sociedad española cerrar una prolongada etapa de distanciamiento de Europa y sumarse a un proyecto común que, "no solo trajo modernización y progreso económico y social", sino que afianzó las libertades democráticas. Para terminar, y antes de despedirse en todas las lenguas cooficiales, el Rey quiso lanzar un mensaje de optimismo, subrayando que cada momento histórico "tiene sus propios desafíos" y que los actuales no son más difíciles que los que superaron con éxito quienes vivieron la Transición, hace ya medio siglo.

 "Podremos lograr nuestros objetivos, con aciertos y errores, si los emprendemos juntos; participando todos, orgullosos, de ese gran proyecto de vida en común que es España", concluyó.

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