Sánchez, ante la captura de Maduro: "Hacemos un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad"
El Gobierno, que evita condenar a Estados Unidos por el ataque y la captura de Maduro, se ofrece como mediador para buscar una "solución pacífica" entre Caracas y Washington

Sánchez en una imagen de archivo.
Sin una palabra de condena a Estados Unidos y con expresiones calibradas al milímetro para mantener el equilibrio. Nada de irritar a Washington, más allá de la exigencia de respeto al Derecho Internacional y a la Carta de Naciones Unidas -en línea con la Unión Europea-, ni tampoco ni el más mínimo gesto que se pudiera interpretar como guiño al chavismo. En ese alambre, Pedro Sánchez clamó por una "desescalada" en el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela, mientras el Gobierno español, a través del Ministerio de Exteriores, se ofrecía a "colaborar" entre ambos países para tratar de conseguir una solución "pacífica y negociada". Esos fueron los dos ejes principales de la muy medida acción exterior española tras la crisis desatada este sábado, tras el bombardeo en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Sin crítica alguna a Washington y sin reproches a Caracas, aunque con el recordatorio de que España nunca ha reconocido los resultados electorales que sirvieron a Maduro para perpetuarse en el poder.
"Hacemos un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad. Hay que respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas", escribió el presidente en su primera reacción tras conocerse los ataques en Caracas y en otros puntos del país, y tras el anuncio de Donald Trump de la detención de Nicolás Maduro y su mujer. En un escueto mensaje en X y después de que la UE se pronunciara en la misma red social a través de la responsable de su diplomacia, Katjia Kallas, el jefe del Ejecutivo -que anunció que el Gobierno "está haciendo un seguimiento exhaustivo de los acontecimientos en Venezuela" y que tanto la Embajada como los consulados "están operativos"- esquivó cualquier crítica a uno u otro bando.
Sánchez, a su vez, se hizo eco del comunicado de Exteriores, que poco antes había hecho también un "llamamiento a la moderación". En su declaración oficial, la cancillería que dirige José Manuel Albares evitó -como Sánchez- señalamientos a Washington o a Caracas y abundó en la idea de ofrecerse como una suerte de mediador para que el enfrentamiento entre la Administración estadounidense y el régimen bolivariano, con su líder sacado del país, no vaya a más. "España está dispuesta a prestar sus buenos oficios para lograr una solución pacífica y negociada a la actual crisis", señaló Exteriores.
"España recuerda que no ha reconocido los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024 y siempre ha apoyado las iniciativas para alcanzar una solución democrática para Venezuela", apuntó el Ejecutivo de Sánchez, que evitó, eso sí, entrar en calificativos sobre el régimen de Maduro. En ese mismo comunicado, Exteriores recordó que España "ha acogido, y seguirá haciéndolo, a decenas de miles de venezolanos que han tenido que abandonar su país por motivos políticos". "España está dispuesta a ayudar en la búsqueda de una solución democrática, negociada y pacífica para el país", insistió el Ejecutivo español.
Albares, por su parte, contactó desde primera hora de la mañana con el embajador español en Caracas, Álvaro Albacete, para seguir de cerca la evolución del ataque aéreo estadounidense a Venezuela y la captura de Maduro anunciada por Trump. Según informaron fuentes gubernamentales, todo el personal diplomático español y sus familias se encuentran a salvo, aunque es imposible conocer la situación de los miembros de la amplia colonia nacional en el país caribeño, que supera los 136.000 residentes oficiales.
"Gabinete de crisis"
Albares, según portavoces de su ministerio, se mantuvo en "permanente contacto" con el "gabinete de crisis" creado en Exteriores tras conocerse las noticias de las primeras explosiones y horas antes de que Washington anunciara la captura del presidente venezolano y su esposa. El ministro mantuvo conversaciones con Kallas, la alta representante de la UE en política exterior, y con sus homólogos de Exteriores de Italia y Portugal (junto con España, las dos mayores colonias en Venezuela) y también de Brasil (país fronterizo), entre otros.
Albares -que también habló con el exlíder opositor Edmundo González, exiliado en España desde septiembre de 2024, en una salida forzosa de Venezuela para garantizar la integridad del diplomático y que ahondó la brecha entre el Ejecutivo y el PP, alineado sin ambages con los disidentes de la Premio Nobel María Corina Machado- soslayó igualmente cualquier reproche a Estados Unidos y se limitó, desde su cuenta personal, a relatar la gestión consular. "La Embajada, el Consulado en Caracas y la Unidad de Emergencia Consular están plenamente operativos para atender a la colonia española. Su seguridad es nuestra prioridad", afirmó el canciller español.