Madrid, Barcelona y Canarias serán las etapas del viaje del Papa a España
Los obispos de nuestro país mantienen una reunión en el Vaticano para cerrar la agenda de la visita de León XIV, que parte "de una iniciativa personal suya"

León XIV clausura el Jubileo con el cierre de la Puerta Santa del Vaticano.
Madrid, Barcelona y Canarias. Esas son las tres etapas del viaje que el Papa León XIV pretende realizar a España durante este año y cuya agenda ha sido tratada en la reunión que mantuvieron este viernes en la Secretaría de Estado de la Santa Sede varios miembros del episcopado de nuestro país. Tras esta "primera reunión para pensar y plantear la visita", el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, contó ante los medios que "todavía las fechas no están cerradas", aunque "se han dado los primeros pasos" de un proceso "largo" en el que será determinante el impulso que pueda dar el Gobierno de Pedro Sánchez en la organización de este evento. El último obispo de Roma que viajó a España fue Benedicto XVI, que acudió a Madrid en 2011 para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
"España estaba necesitada y pedía que viniera el Papa", destacó Cobo. Además del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, arzobispo de Madrid, en el encuentro en el Vaticano con monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, un cargo clave en el funcionamiento interno de la Curia romana, también participó el citado Cobo, el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y José Mazuelos, obispo de Canarias. La presencia de este último prelado confirma que la visita incluirá una etapa en el archipiélago, un lugar al que ya quiso ir el Papa Francisco para conocer de primera mano la realidad migratoria. Aunque las fechas del viaje no están confirmadas, es posible que tenga lugar en junio, para coincidir con la culminación en las obras de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona y la posible beatificación del arquitecto Antoni Gaudí, de cuyo fallecimiento se cumplen 100 años el próximo 10 de junio.
Cobo, que es vicepresidente de la CEE, informó de que durante la reunión de este viernes en la Secretaría de Estado plantearon "un primer borrador" que ahora será examinado por León XIV. "Con esas primeras notas luego él dirá exactamente qué tenemos que hacer para ponernos en marcha. Hay que comenzar con una maquinaria inmensa" en todo el aspecto organizativo, contó, reafirmando "el interés que tiene el Papa" por viajar a España durante este año. De hecho, el proyecto de visitar nuestro país "partió directamente" del propio Robert Prevost. "Ha sido una iniciativa personal suya", destacó el arzobispo de Madrid. "Que se abra esta puerta es un motivo de esperanza y de alegría para todos, tanto para las autoridades civiles como para la Iglesia en España, cómo no", señaló.
Reducir la tensión El encuentro en el Vaticano para cerrar la agenda de la visita de León XIV a España, un país que conoce bien, se produce justo un día después de la presentación del acuerdo entre la CEE y el Gobierno para que la Iglesia católica asuma el pago de las indemnizaciones a las víctimas de abusos sexuales en ámbito eclesial a través del Defensor del Pueblo. Este concierto contribuye a reducir la tensión entre el Ejecutivo de Sánchez y la cúpula del episcopado y allana el terreno para que pueda hacerse realidad el viaje del Pontífice.
Por primera vez desde que fue elegido obispo de Roma el pasado mes de mayo, a León XIV le tocó este viernes realizar el discurso a los representantes de los más de 180 países con los que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas plenas, una intervención muy esperada en la que desgranó sus prioridades en el tablero internacional. En un mensaje velado a Estados Unidos y a Rusia, el Pontífice lamentó que la guerra "se haya vuelto a poner de moda" y que se extienda "el entusiasmo bélico". También tuvo palabras para Venezuela, haciendo un llamamiento "para que se respete la voluntad del pueblo" del país caribeño y se trabaje "por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia". Ante los embajadores acreditados ante la Santa Sede, el Papa lamentó la debilidad el multilateralismo y que se haya roto el principio existente tras la Segunda Guerra Mundial "que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas".
No faltó tampoco un recuerdo del Pontífice para el conflicto israelo-palestino, al denunciar la "grave crisis humanitaria" existente en la Franja de Gaza y mostrarse favorable "a cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra". Abogando una vez más por la situación "de dos Estados", denunció que se haya producido "un aumento de la violencia en Cisjordania contra la población civil palestina, que tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra". Al subrayar la amenaza que sufre "el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica", lamentó que la paz ya no se busque "como un regalo" y "un bien deseable en sí mismo", sino "mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio".