Diario de León

Delcy gestionó con Aldama la cita Ábalos y Maduro al calor del oro venezolano

La UCO constata que el 27 de diciembre de 2019 buscaron «agenda» para una reunión

Víctor de Aldama y Daniel Esteve, de Desokupa, en un acto de Espinosa de los Monteros.

Víctor de Aldama y Daniel Esteve, de Desokupa, en un acto de Espinosa de los Monteros.Juanjo Martín

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Agencias
Madrid

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La UCO de la Guardia Civil no tira la toalla y no da por cerradas las pesquisas para saber qué hay detrás de la famosa escala en Barajas el 20 de enero de 2020 de Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela por decisión de la Administración Trump tras derrocar a Nicolás Maduro, y de la compra de 104 barras de oro en la que participaron conjuntamente la entonces número dos del régimen chavista y el conseguidor Víctor de Aldama. Una transacción que tuvo lugar solo unos días antes del viaje a Madrid. Los agentes del Departamento de Investigación Económica y Anticorrupción tienen una fecha marcada en rojo en todos sus documentos de trabajo, según han revelado a este periódico fuentes del caso: el viernes 27 de diciembre de 2019. Ese día —en plenas fiestas navideñas y solo tres semanas antes del misterioso viaje a España de quien ocupaba la vicepresidencia del país caribeño— De Aldama protagonizó una actividad frenética: al mismo tiempo que cerraba con su interlocutora la compra y traslado del oro, gestionó con ella lo que los informes de la UCO definen como «reunión vía telefónica» entre José Luis Ábalos y Nicolás Maduro. La UCO —que ya en varios de sus informes ha destacado que «De Aldama actuaba como canal de transmisión entre Delcy y Ábalos» y que también ejercía como «interlocutor entre España y Venezuela»— sigue investigando a día de hoy cuál era el motivo de ese encuentro. Lo que sí tiene la Guardia Civil es confirmación documental al cien por cien de aquellas gestiones. La copia de los mensajes que De Aldama y Delcy intercambiaron (a través del sistema cifrado Threema) para la compra del metal precioso y ese encuentro telemático entre Ábalos y Maduro apareció en el móvil del empresario y fue recogida en octubre de 2024 en un primer informe remitido a la Audiencia Nacional, que entonces se encargaba del caso. Ese atestado enviado al juez Ismael Moreno fue el que reveló que en el MacBook del empresario español había aflorado una fotografía del contrato de compraventa en el que el Fondo de Desarrollo Nacional de Venezuela (Fonden) ofrecía las 104 barras de oro a una firma llamada Bancasa. Los metadatos confirman que ese contrato «tiene fecha de creación» ese mismo 27 de diciembre y que en el documento se estipulaba, en su cláusula cuarta, que la entrega del oro debía realizarse entre ese mismo día 27 y el 6 de enero de 2020. Y es en ese mismo documento de la UCO, en un pie de página para ilustrar que De Aldama y Delcy Rodríguez trataban asuntos de «gran sensibilidad», donde también se revela que efectivamente aquel 27 de diciembre de 2019 el empresario español, de forma simultánea a la transacción millonaria del oro, trataba con la entonces vicepresidenta la «reunión vía telefónica» entre el «jefe» (Ábalos) y Maduro. En ese intercambio de mensajes, en busca de un hueco en la «agenda» del entonces líder del chavismo porque la reunión iba a durar un «buen rato», probablemente —infiere la UCO— iba a participar algún ciudadano venezolano más que estaba en España. Los mensajes a través de Threema continuaron los dos días posteriores a la compra de los lingotes y las gestiones para la reunión telemática entre Ábalos y Maduro. El 28 de diciembre se intercambiaron imágenes sobre un plan de vuelo («tripulado» por 16 rusos) con origen en Moscú el 1 de enero de 2020 y destino Caracas el 3 de ese mismo mes, con escala en Zambia. El 29, Víctor de Aldama volvió a escribir a Rodríguez: «No te dije, es lo amarillo. Ya está todo listo y el jueves salen para allá los 350».

Ismael Moreno, el juez del 'caso Koldo' en la Audiencia Nacional e instructor primigenio de esta macrocausa que se extiende ya también por el Supremo, ha citado en persona el próximo 21 de enero a las 12 horas en su despacho al exasesor de José Luis Ábalos para entregarle finalmente una copia del abundante material informático que le fue incautado el 20 de febrero de 2024 en el registro de su vivienda de la localidad alicantina de Polop de Marina por parte de los agentes de la UCO. Ese material, que hasta ahora Koldo García había reclamado sin éxito, ha sido clave para avanzar en las investigaciones de esta extensa trama de corrupción que salpica al PSOE, ya que el exmano derecha de Ábalos durante más de una década grabó (y almacenó en su casa) muchas de sus interacciones diarias, incluidas las conversaciones que mantenía con el exministro y otros altos cargos y políticos como Santos Cerdán. De acuerdo con la providencia a la que ha tenido acceso este periódico, dictada este mismo viernes, Moreno no va a devolver los originales de los dispositivos encontrados en la casa de Koldo, sino un disco duro que la Unidad Adscrita a la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada de la Dirección General de la Guardia Civil entregó a la Audiencia Nacional el pasado 13 de enero «con copia del contenido de varios dispositivos móviles intervenidos al investigado». Desde hace un año, los letrados de Koldo han venido reclamando al juez Moreno recuperar esos dispositivos que consideraba clave para orquestar su defensa, pero hasta ahora el instructor le había denegado esta petición porque la Guardia Civil seguía trabajando en su volcado y tratamiento. Ya el pasado año, Moreno advirtió que en cualquier caso no iba a devolver los dispositivos físicos como tal, sino copia del contenido de los mismos, porque consideraba que los teléfonos y memorias incautados son pruebas. «El mantenimiento de los dispositivos electrónicos tiene como objetivo principal mantener su integridad y evitar que en su examen se pueda producir alguna alteración o deterioro.

La Audiencia Nacional autoriza dar a Koldo copia de sus dispositivos claves
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