La Guardia Civil moviliza a la UCO para la macrocausa judicial de la tragedia de Adamuz
La Benemérita interroga al maquinista del Iryo, recopila grabaciones y amplía al monte la búsqueda de restos del accidente ferroviario

Iryo descarrillado en Adamuz.
En sus primeras estimaciones, el Ministerio de Transportes apuntó que antes de este jueves podría haber llevado a Madrid el grueso de los restos del Iryo y del Alvia accidentados en Adamuz para que los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) comenzaran el análisis de los raíles en el laboratorio y el estudio en los talleres de los vagones y de sus bogies (los bastidores articulados que se sitúan en cada extremo de un vagón o locomotora y donde se montan los ejes y las ruedas). Pero esas previsiones fueron más que optimistas, según apuntaron hoy mandos de la Guardia Civil, un cuerpo que todavía mantiene en el terreno a buena parte de los 976 agentes que ha llegado a desplegar en esa recóndita área de Córdoba en los últimos días.
Y es que, tal y como subrayó este jueves coronel Fernando Domínguez, jefe del Servicio de Criminalística, en una comparecencia junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la investigación todavía se encuentra inmersa en una "primera fase de recogida de evidencias". El eje central de este operativo, los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares del instituto armado, están todavía muy lejos de retirarse de la zona. A pesar de que han acabado la inspección de los restos del Iryo y casi totalmente la de los del Alvia, su trabajo no ha concluido, pues los funcionarios este jueves ampliaron su radio de búsqueda de evidencias a los montes cercanos, en particular a los parajes de la Portera del Madroñal y del arroyo Tajumosillo, en cuyos alrededores apareció uno de los bogies del vagón 8 del Iryo, de diez toneladas de peso, tras volar 400 metros. En las últimas horas, los funcionarios -explicaron mandos del operativo- han recuperado multitud de piezas menores de los trenes y buscan restos de mayor volumen con ayuda de drones.
Además, según revelaron estas mismas fuentes, la Guardia Civil ha movilizado a funcionarios de la Unidad Central Operativa (UCO) en labores de asistencia y apoyo a los 223 efectivos de la Unidad de Policía Judicial, que es la que dirige la investigación y la que reporta ante Cristina Pastor Recover, titular del Tribunal de Instancia de la plaza número 2 de Montoro, que ha asumido la instrucción de esta causa.
La instructora Pastor, según anunció el coronel Domínguez, ya ha recibido un primer atestado en el que se informa de la recogida y puesta en custodia de diferentes dispositivos electrónicos, así como un primer acta de la inspección ocular. Ese informe ya alerta de la envergadura que va a alcanzar esta causa, ya que contendrá más de 2.500 fotografías y vídeos de los cuatro escenarios en los que la Policía Judicial ha divido el lugar de la catástrofe: los vagones del Iryo, los coches del Alvia, el espacio entre los dos trenes, y la trayectoria previa recorrida por el Iryo donde supuestamente descarriló.
Revisión de las cámaras
Los agentes de Judicial, Criminalística y del Departamento de Apoyo Tecnológico Operativo de la UCO ya han interrogado al conductor del Iryo, a los maquinistas de los trenes que pasaron inmediatamente antes por Adamuz y a varios pasajeros e interventores de ambos trenes accidentados. Además, en las últimas horas han accedido a las cámaras de las distintas estaciones para comprobar que las personas desaparecidas no habían descendido antes del siniestro y han analizado otras grabaciones de la infraestructura ferroviaria para revisar si hay imágenes del momento del accidente. Tiene igualmente en su poder las grabaciones de las cámaras de seguridad interiores del Iryo y el contenido de las cajas negras con las conversaciones, entre otros, del conductor del tren de la compañía italiana y de la interventora del Alvia. Todo ese material, que custodia la Guardia Civil, todavía se está sistematizando para entregarlo a la jueza, tal y como explicó el coronel de Criminalística.
Por el momento, y a la espera de que a lo largo de este mes de enero lleguen a las instalaciones de Adif en Madrid los vagones siniestrados y el medio kilómetro de carriles que van a ser analizados, la investigación del CIAF fuera del terreno se ha centrado en el análisis de las marcas de las ruedas de los trenes de titularidad propia (de Renfe) que pasaron inmediatamente antes del siniestro y que apuntan a que el origen del descarrilamiento fue una falla o un "defecto" en el carril exterior de la vía 1 que fue expandiéndose por "fatiga" hasta terminar colapsando a pesar de que era muy nuevo, pues fue instalado en mayo de 2025.
Los agentes de Criminalística y los técnicos de la CIAF ya han hallado pequeños mordiscos de un milímetro de espesor y unos dos o tres centímetros de ancho en los bogies delanteros de los cinco primeros coches del tren Iryo siniestrado, que fueron los vagones que no descarrilaron. Idénticas muescas, algo más difusas, se han encontrado también en el convoy que circuló por la vía inmediatamente antes del Iryo, un convoy de Renfe modelo 130, que tenía "mellas" en tres bogies y en un rodal.
"Calidad altísima"
Las pruebas que cada vez con más fuerza señalan a una rotura en la vía como desencadenante de la catástrofe han hecho que, incluso, el ministro de Transportes se decante cada vez con más claridad por la posibilidad de que la causa del accidente esté más en la infraestructura ferroviaria que en el convoy. "Me cuesta mucho creer que pueda ser el tren cuando hasta la fecha estaba pasando correctamente los controles de mantenimiento", afirmó este jueves Óscar Puente. "El tren es muy nuevo y está fabricado con una calidad altísima. Que sea el tren, desde luego, es muy raro", detalló el ministro en una entrevista en la Cope, en la que reconoció que "es posible" que el siniestro tuviera su origen en un defecto de la vía, responsabilidad de Adif.
En cualquier caso, Puente insistió en la tesis de que el accidente "es muy extraño" porque, recordó, la vía había sido revisada en cuatro ocasiones entre octubre y enero, en concreto, por última vez, el 7 de enero, solo once días antes del siniestro, cuando se realizó una inspección completa que incluía geometría, estado de los motores, de las agujas y de los desvíos que se instalaron en mayo de 2025.
El ministro limitó a "unos minutos" los momentos en que se desencadenó el accidente. "Las muescas existen en el Iryo y en los trenes que han pasado en torno a 45 minutos o una hora antes del accidente. Tiene que ser algo que ha sucedido en minutos y que se ha convertido en lo suficiente como para hacer descarrilar a un tren, si es la vía", explicó.