Feijóo, entre la "incapacidad" del Ejecutivo y la agitación de Vox: "Tengo claro lo que debo hacer"

Desde que tuvo conocimiento de la catástrofe ferroviaria en Adamuz, Alberto Núñez Feijóo apostó por una oposición «institucional» al Gobierno. El líder del PP, que encaró en primera persona como presidente de la Xunta el siniestro junto a Santiago de Compostela del 24 de julio de 2013, en el que murieron 80 pasajeros, tenía claro que la respuesta a la crisis ferroviaria debía ser «ejemplar». «Ser la oposición que España merece», apuntaban 48 horas después de la tragedia en la dirección nacional frente a quienes «se lanzan a llamar asesinos muy pronto» cuando «la meteorología cuesta vidas», en alusión a las duras críticas vertidas desde el PSOE a dirigentes territoriales del PP durante la dana o el pasado verano en plena ola de incendios, pero también marcando distancias con Vox y sus ya habituales salidas de tono.
La formación que lidera Santiago Abascal atizó al Gobierno desde el mismo domingo de la tragedia, cuando todavía se desconocía la cifra definitiva de víctimas en los dos trenes que descarrilaron, culpándole directamente de los fallecidos porque «la corrupción mata». La formación ultraderechista ha ido incluso un paso más allá en su ofensiva al presentar una querella por homicidio imprudente contra el presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, y la expresidenta del organismo público Isabel Pardo de Vera.
Pero el PP tiene claros los pasos a seguir y no se va a mover de la línea trazada por Feijóo. «La forma es la garantía de las cosas», defendió el líder de los populares en su comparecencia del viernes, posponiendo por ahora la exigencia de responsabilidades políticas hasta que la investigación esté más avanzada. «Todo a su tiempo. Paso a paso», apuntan en la cúpula que, tras respetar el duelo, se centran ahora en las exigencias de explicaciones para esclarecer las causas y poder señalar a los responsables llegado el momento.
Feijóo se resiste a saltar todavía a esa pantalla, aunque ha endurecido el tono en las últimas horas. Hasta el viernes, Génova limitaba sus críticas a la exigencia de "explicaciones" y "transparencia". Pero, coincidiendo con el fin de los tres días de luto oficial, el líder del PP acusó al Gobierno de no garantizar la seguridad en la alta velocidad y le recriminó sus "bandazos" estos días por el vaivén de las restricciones de velocidad anunciadas por Adif, que demuestran, en su opinión, que "algo no se estaba haciendo bien".
A Sánchez el político gallego le acusa de ser el "máximo responsable" del "caos" generado y de estar "desaparecido" cuando sucede una tragedia. Con el ministro de Trabajo, Óscar Puente, el tono se mantiene por su "incompetencia patente", "mediocridad" y "sectarismo". Pero Feijóo evita, por el momento, pasar al ataque y pedir su dimisión, como reclaman algunas voces en el partido. "Yo tengo muy claro qué tengo que hacer, y eso es lo que hago", zanjó Feijóo, dejando claro que a él los tiempos no se los marca nadie.