El PP asume el vía crucis con Vox
Feijóo aboga por entenderse pero pide a Abascal que no levante «un muro» que impida los pactos

Feijóo con Azcón, Mañueco y otros dirigente del PP, ayer, tras la Junta Directiva Nacional.
«En política hay que saber cuándo toca arremangarse, tomar decisiones y ponerse el mono de currar». Pasadas las celebraciones en Aragón por una victoria holgada el 8-F pero que no deja de ser amarga para el PP, el presidente en funciones, Jorge Azcón, se meterá desde hoy en faena para negociar su reelección que, al igual que en Extremadura, está en manos de Vox. Aunque el barón aragonés siguió la senda de su homóloga María Guardiola y anticipó sus elecciones autonómicas ante la falta por segundo año consecutivo de Presupuestos y con el objetivo de minimizar su dependencia de la formación de Santiago Abascal, está condenado como ella a entenderse con los voxistas. Y eso que su resultado dista del que obtuvo Guardiola, que creció en más de cuatro puntos hasta el 43,1% de voto y subió un diputado mientras que Azcón se dejó dos escaños por el camino y 1,2 puntos. Un resultado inesperado a pesar de que las expectativas no estaban muy altas y se firmaba como éxito aumentar en un escaño o incluso repetir los mismos 28 de hace dos años y medio. «Perder dos diputados ni nos lo imaginábamos», admitían ayer en el equipo de campaña de Azcón.
Son los terceros
El líder nacional del PP lanzó varios avisos de calado a los de Abascal como que «no se puede frustrar a la gente»,«se respeta al más votado», «aquí se convence, no se impone» o «aquí no se hace lo que dice la minoría o nada». Les recordó, además, que son la tercera fuerza tanto en Aragón como en Extremadura y fijó la hoja de ruta a seguir para las comunidades que ya han pasado por las urnas y las que están por venir. «Lo que acordemos de forma razonable se hará; lo que no esté en la Constitución y en las leyes —remarcó-, no se hará».
Feijóo se sirvió de la victoria sin ‘peros’ de Azcón para atacar a Pedro Sánchez por llevar al PSOE a la «irrelevancia» y por «alargar la agonía política» de España de la que, dijo, el presidente «está a años luz», mientras se preguntaba cuántos «tortazos electorales» más necesita para convocar generales. «Si quiere seguir haciendo oídos sordos, simulando que libra la Guerra de las Galaxias, cuando lo suyo se parece más a ‘Torrente, presidente’», se jactó el líder del PP ante el último «vapuleo democrático» a su rival y aludiendo a la película de Santiago Segura.
El retroceso del Partido Popular en Aragón no deja margen para plantear una estrategia distinta que no pase por ofrecer sillones a la extrema derecha, que tras conseguir doblar sus diputados en las Cortes aragonesas —de 7 a 14— y rozar el 18% de voto, está más fuerte que nunca y ya ha anunciado que exigirá entrar de nuevo en el Gobierno autonómico. Una decisión que los populares ven lógica y que incluso creen que podría erosionar a los voxistas bajando suflé.
"Quieren dirigir consejerías de algodón de azúcar o de regaliz de palo", ironizan en el ámbito del presidente aragonés. En Génova apuntan más alto y plantean cederles consejerías de peso, como la de Sanidad, para que "sepan lo que es gestionar", sin medias tintas.
En Extremadura, Guardiola ya les ha puesto sobre la mesa departamentos y políticas, tras avalar la entrada de los voxistas en la Secretaría Primera del Parlamento a modo de gesto para encauzar las negociaciones. Pero el acuerdo sigue bloqueado y sin visos de desatascarlo en el corto plazo. Guardiola acusó ayer a los de Abascal de no pactar un Ejecutivo por el "catálogo de puestos" que exige a cambio de apoyar su investidura, cuya primera fecha límite es el 3 de marzo. "En las políticas que se han estado trabajando estamos prácticamente en más del 90% de acuerdo", cifró la mandataria extremeña a su llegada a Génova para asistir a la junta directiva nacional presidida por Alberto Núñez Feijóo.
"Esto va de bloqueos"
el entorno de Guardiola insisten en que "esto no va de pactos, va de bloqueos" y sostienen que las negociaciones no avanzan porque la formación de Abascal "no quiere". "Ellos son los que están diciendo que no van a apoyar en primera vuelta la investidura de María", señalan en el PP de Extremadura, donde avisan de que el tiro le puede salir por la culata a Abascal si se mantiene en el bloqueo. "La gente no está tonta. Cuando se den cuenta de que Vox no vale más que para pegar cuatro voces, los castigará", arguyen las mismas fuentes.
La sensación es la misma que en Aragón: que Vox tiene la sartén por el mango y va a dejar en 'stand by' las negociaciones hasta que pasen, al menos, los comicios en Castilla y León el próximo 15 de marzo. "No pueden defender una cosa en campaña mientras están negociando la contraria. Su discurso no se entendería", analizan en una dirección territorial.
Los de Guardiola reconocen que ellos no quieren una repetición electoral. Un escenario que Feijóo quiere evitar también a toda costa consciente de que las urnas las carga el diablo y de que su estrategia de adelantos electorales se ha agrietado en Aragón. Por eso, apeló a la "responsabilidad" de Abascal y su círculo, al que pidió este lunes "no bloquear la alternativa" para llegar a un entendimiento como han pedido los aragoneses y "no repetir los errores de 2023", cuando las negociaciones autonómicas echaron por tierra sus aspiraciones a La Moncloa. "Vox no puede convertirse en un muro. Porque yo no soy Sánchez", exhortó.