Texto El rey emérito se encuentra «excelentemente bien» de salud y feliz, según ha trasladado al periodista Carlos Herrera, a quien también ha comunicado su intención de volver a visitar España pronto. Por su parte, el expresidente del Gobierno José María Aznar ha colgado una foto en su cuenta de Instagram de un encuentro que mantuvo ayer, sin identificar el lugar, con Juan Carlos I, en la que el rey emérito aparece sonriente y con buen aspecto. El actual presidente la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) acompaña la imagen de un mensaje: «Con el Rey Juan Carlos. Reencuentro con el Rey de las libertades y la democracia en España». Además, agradece desde Abu Dabi el interés de todas las personas que se han preocupado por él.
Rufián agita el avispero de la izquierda sin renunciar a las siglas de los de Esquerra
Gabriel Rufián se ha convertido en el personaje político de la semana por las especulaciones que lo sitúan como futuro cabeza de cartel de una nueva alianza de izquierdas. Él niega que se esté postulando, pero insiste en la necesidad de articular una suerte de frente de izquierdas, pese al rechazo tanto de su partido como de sus potenciales socios en la operación: EH Bildu y BNG.
No es la primera vez que Rufián lanza la idea. Tampoco es la primera que su partido lo corrige. Pero esta semana, con los resultados de las elecciones en Aragón sobre la mesa —PP y Vox suman mayoría absoluta mientras cae el PSOE y desaparece Podemos-, la insistencia del portavoz republicano alimenta las conjeturas sobre su futuro político. La duda que sigue sin resolverse es saber si la apuesta de Rufián está realmente en una nueva plataforma de ámbito nacional o si se trata de un pulso por hacerse con un espacio de poder propio en Esquerra. Si es «un verso libre o un caos controlado», como apuntan los críticos de ERC. El propio aludido ha alimentado el debate: «Quizá no tengo apoyo ahora, pero estoy convencido de que en la calle se me entiende», presume. Y «esto —añade-en política tiene un valor». Un discurso en el que repite sistemáticamente su «miedo a lo que viene» para explicar la necesidad de romper moldes políticos con el objetivo de frenar la llegada de Vox al Gobierno. Pero que, al mismo tiempo, niega que él se esté postulando como líder de la izquierda a la izquierda del PSOE.
«Soy catalán e independentista», se ha definido en TV3, donde se declaró además «muy orgulloso» de representar a ERC. «Lo seguiré haciendo si el partido quiere», remató. En Esquerra no ocultan la incomodidad por esta vía «personalista» que Rufián ha escogido para plantear su particular pulso al crecimiento de la derecha, pero también lo ratifican como su mejor opción en Madrid. Saben que el portavoz en el Congreso sigue siendo su mejor baza para mantener posiciones en el cinturón rojo de Barcelona, donde el electorado ve Antena 3, La Sexta o TVE, no TV3. En este contexto, fuentes de la corriente más crítica de Esquerra apuntan a la posibilidad de que no se trate de una huida hacia delante de Rufián, sino de una maniobra orquestada con la aquiescencia del presidente del partido, Oriol Junqueras, para seguir «ampliando la base» republicana a costa de los comunes, referente de Sumar en Cataluña. «Si es un verso libre o un caos controlado lo sabremos pronto», inciden estas fuentes, que rechazan una estrategia que, a su juicio, aleja a ERC de la esencia independentista. Otros apuntan, sin embargo, que Rufián podría estar intentando construir su propio espacio de poder articulado en torno al Grupo Republicano en el Congreso. En 2023, la dirección de Marta Rovira impuso a Teresa Jordà como número dos de la candidatura a las generales para frenarlo. Ahora podría aspirar a tener manos libres para definir la próxima lista de Esquerra. En el último congreso, que partió a los republicanos por la mitad, Rufián se alineó claramente con Junqueras, su padrino político junto a Joan Tardà.