De Tejero a Armada: ¿Qué revelarán los documentos secretos del 23-F que llegarán a la web de Moncloa?
Hoy el Consejo de Ministros aprobará sacar a la luz los papeles clasificados del fallido golpe de España

El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, accede al Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha dado un paso histórico al aprobar este martes, 24 de febrero de 2026, la desclasificación de los documentos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, coincidiendo con el 45 aniversario de aquellos hechos.
El presidente anunció la medida el lunes en sus redes sociales, afirmando que «la memoria no puede estar bajo llave» y que se salda así «una deuda histórica con la ciudadanía». Los documentos, más de un centenar procedentes de distintos ministerios, estarán disponibles para consulta pública a partir de mañana miércoles 25 de febrero en la página web oficial de La Moncloa, tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Esta decisión llega en un contexto de división entre los socios del Gobierno —con críticas de ERC por considerarla una posible «cortina de humo» y demandas del PNV para extender la transparencia a otros episodios—, pero también de amplio consenso entre historiadores y analistas sobre la necesidad de arrojar luz sobre uno de los capítulos más oscuros y mitificados de la Transición española.
¿Qué podemos encontrar en los documentos secretos del 23-F?Aunque aún no se ha accedido al contenido íntegro y los expertos piden cautela hasta su análisis detallado, las expectativas se centran en esclarecer zonas de sombra que persisten desde hace 45 años. Los documentos desclasificados incluirán probablemente informes de inteligencia, transcripciones de comunicaciones, partes militares y expedientes de investigación que no formaron parte del sumario judicial público (cerrado en gran medida hasta 2031 en el Tribunal Supremo).
Basándonos en lo publicado durante estas décadas por historiadores como Roberto Muñoz Bolaños, Javier Cercas, Carlos Fonseca y numerosas investigaciones periodísticas, los aspectos más escabrosos y controvertidos que podrían iluminarse (o confirmarse) incluyen:
La "Solución Armada" y la manipulación entre conspiradores
El general Alfonso Armada (exsecretario del rey Juan Carlos I) promovía una salida "constitucional" a la crisis: un gobierno de concentración con él al frente, desplazando a Adolfo Suárez. Sin embargo, Armada habría mentido o exagerado su respaldo real para movilizar a otros. Los documentos podrían revelar conversaciones previas entre Armada, empresarios, políticos de UCD y Alianza Popular, y cómo se pasó de una "transición paralela" a un golpe violento.
El engaño a Tejero y Milans del Bosch
El teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso creyendo en un operativo masivo respaldado por una "autoridad militar competente" (el famoso "elefante blanco"). Jaime Milans del Bosch sacó los tanques en Valencia pensando que el rey lo apoyaba. Los papeles podrían incluir grabaciones o notas de las llamadas de Tejero desde el Congreso (nunca aclaradas del todo) y las comunicaciones entre Milans y Armada, donde este último habría ocultado que no controlaba el golpe "duro" de Tejero.
El papel ambiguo del rey Juan Carlos I
Uno de los puntos más escabrosos: ¿hasta qué punto el monarca sabía o toleró la "Solución Armada"? Hay evidencias de contactos previos entre Juan Carlos y Armada, y de llamadas del rey a capitanías generales esa noche. Historiadores señalan que el rey autorizó a Armada para "reconducir" cualquier asonada, pero no para liderarla. Las "demasiadas horas" de silencio antes del mensaje televisivo desautorizando el golpe (pasada la medianoche) siguen generando dudas. Algunos documentos podrían mostrar transcripciones de esas conversaciones o informes del CESID (actual CNI) sobre el conocimiento previo en Zarzuela.
La trama civil y las complicidades elitistas
Más allá de los militares, persistió una red civil: sectores de la patronal, banqueros, medios conservadores, jerarcas eclesiásticos y políticos descontentos con la autonomía vasca, la legalización del PCE o la crisis económica. Solo fue condenado un civil (Juan García Carrés). Los archivos podrían detallar reuniones previas, financiación o cómo se manipuló a los golpistas "duros" para forzar un cambio de rumbo.
Posible conocimiento o inacción de servicios de inteligencia extranjeros
Teorías recurrentes apuntan a que la CIA (o incluso Pinochet vía contactos militares) tenía información previa. La embajada estadounidense y la nunciatura vaticana habrían sido informadas días antes. Algunos autores hablan de tropas estadounidenses cerca de costas españolas y cortes de comunicaciones. Aunque los historiadores serios descartan una "autoría" externa, los documentos podrían confirmar hasta dónde llegaba el conocimiento o la pasividad de aliados internacionales.
Irregularidades en la investigación judicial
El sumario oficial fue criticado por no indagar a fondo en el CESID (donde hubo implicados no procesados), políticos al tanto o la "trama civil". Podrían aparecer partes omitidos o notas que muestren presiones para limitar el alcance del juicio (donde Armada pasó de 6 a 30 años en casación).
Los historiadores coinciden en que es improbable que aparezcan "bombas" definitivas que cambien radicalmente el relato (el golpe fracasó y fortaleció la democracia), pero sí detalles que desmonten mitos: ni fue solo "ultraderecha enloquecida", ni Juan Carlos fue un "salvador incontestable" desde el minuto uno, ni la trama se limitó a unos pocos militares. Esta desclasificación representa un avance en transparencia, aunque muchos reclaman ir más allá reformando la Ley de Secretos Oficiales (heredada del franquismo). A partir de mañana, cualquier ciudadano podrá consultar los archivos y sacar sus propias conclusiones sobre uno de los episodios más turbios de nuestra reciente historia.