Diario de León

Seis agentes de los servicios secretos participaron "activamente" en el golpe de Estado

Los espías del Cesid trataron de encubrir su fracasada actuación y un capitán se llegó a reunir con el embajador de EE.UU antes del 23-F

El intento de golpe de Estado del 23F.

El intento de golpe de Estado del 23F.agencias

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Colpisa

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Al menos seis agentes de los servicios secretos españoles participaron "activamente" en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Los espías eran oficiales y soldados de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME), una unidad integrada en el seno del Cesid (antigua denominación del Centro Nacional de Inteligencia), quienes actuaron con los golpistas o bien conocieron los hechos con anterioridad. "Planificaron un apoyo operativo y posteriormente trataron de encubrir su participación activando la 'operación Míster'" cuando asumieron el fracaso de la asonada militar, según detalla un documento desclasificado este miércoles proveniente del Ministerio de Defensa.

El citado informe recoge que algunos otros miembros de la AOME "adoptaron posturas de solidaridad" con los implicados en los hechos del 23 de febrero. Estos fueron el capitán de Infantería Francisco García Almenta, el capitán de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias, el comandante del Ejército de Tierra José Cortina, el sargento de la Guardia Civil Miguel Sales y los cabos primero de este cuerpo, Rafael Monge Segura y José Moya. Finalmente sería procesado y condenado el oficial Goméz Iglesias como "jefe o directivo" del Cesid, quien impartió órdenes al resto de implicados, quienes actuaron bajo su subordinación. En el caso del comandante Cortina, destinado a Jaén como castigo por estos hechos, el documento de Defensa recoge además que se reunió con el nuncio del Papa en España y con el embajador de Estados Unidos en Madrid antes del golpe militar. Cortina era el jefe de operaciones especiales y aunque no quedó probado en el sumario que conociera el plan golpista, sí existieron indicios de que tuviera conocimiento de algún extremo del mismo. En suma, según el informe conocido ahora el oficial se citó con el embajador norteamericano Terence Todman, al que habría transmitido pormenores de la operación junto al agente de la CIA Ronald E., un todoterreno con experiencia en Chipre, Checoslovaquia, Líbano y, sobre todo, Grecia, su último destino. Allí fue testigo destacado de otro alzamiento castrense que acabó destronado al rey Constantino, hermano de Doña Sofía.

"Misiones de control"

Durante la tarde-noche del 23 de febrero de 1981 y el día siguiente los sublevados asumieron distintos roles. El capitán García Almenta fue quien dispuso de medios materiales para los golpistas, mientras que el sargento Sales y los cabos Monge y Moya se encargaron de apoyar la columna militar que se dirigió a las Cortes y realizaron "misiones de control" en la zona del Congreso durante las horas que duró el golpe de Estado. Cuando la asonada militar fracasó, los mismos agentes secretos señalados habrían activado la citada 'operación Míster' para ocultar su colaboración con los golpistas. Pero también fracasaron. De forma posterior, la dirección del Cesid, entonces bajo la batuta del coronel Narciso Carreras, ordenó una investigación interna para identificar a los traidores de la AOME. Como consecuencia de este informe y de las posteriores declaraciones ante el juez instructor, "se comprobó que había contradicciones" en los testimonios del sargento Sales y del cabo Monge, así como de los capitanes García Almenta y Gómez Iglesias, el único condenado por los hechos del 23-F. Los cuatro acabaron causando baja en la unidad. Con posterioridad, concluye el informe desclasificado por Defensa, se produjeron escenas de solidaridad con los acusados por su lealtad previa y cuatro agentes del Cesid fueron destituidos por mostrar su apoyo.

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