Diario de León


Pablo Iglesias arremete contra la izquierda tras el pacto de Podemos en Andalucía

Lo presenta como «renuncia» táctica para pelear en las generales por el tándem Rufián-Montero. El exvicepresidente ve desventajoso el acuerdo y carga contra Maíllo y Sumar

Fotografía cedida por la Presidencia de Cuba de su mandatario, Miguel Díaz-Canel (i), conversando con el exvicepresidente segundo del Gobierno de España Pablo Iglesias Turrión este miércoles, en La Habana (Cuba).

Fotografía cedida por la Presidencia de Cuba de su mandatario, Miguel Díaz-Canel (i), conversando con el exvicepresidente segundo del Gobierno de España Pablo Iglesias Turrión este miércoles, en La Habana (Cuba).EFE/ Alejandro Azcuy

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P. de Las Heras
Madrid

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Hace tiempo que Pablo Iglesias no dirige en la práctica Podemos pero el exvicepresidente segundo del Gobierno entre enero de 2020 y marzo de 2021 sigue siendo una voz que hay que tener en cuenta cuando aborda cuestiones relativas a su antigua formación, cada vez más demediada. Este lunes, se mostró enormemente crítico con el acuerdo alcanzado el pasado viernes, casi sobre la bocina, en Andalucía y por el que los morados concurrirán a los comicios del próximo 17 de mayo junto a Izquierda Unida y Sumar sin posibilidad de obtener escaño alguno. «Hay gente indignada», advirtió.

Sus palabras no suponen una reconvención a la dirección del partido que hoy encabeza Ione Belarra y de la que forma parte de manera destacada su pareja, la exministra de Igualdad Irene Montero. De hecho, aunque hasta ahora solo lo haya hecho en una nota de prensa, Podemos también criticó el resultado de las negociaciones, que implican encabezar únicamente la lista por Jaén y ocupar el número dos por Sevilla. La artillería lanzada por Iglesias en RNE, donde es tertuliano, iba dirigida fundamentalmente contra Sumar y contra el coordinador general de IU y cabeza de cartel de la coalición, Antonio Maíllo. «¿Quién le ha votado para ser el candidato? Nadie», dijo. «Eso genera en mucha gente una sensación de cierta desafección».

Con todo, Iglesias enmarcó la decisión de subirse a última hora al barco de la coalición andaluza —tras desaparecer del Parlamento aragonés y de las Cortes de Castilla y León después de optar por concurrir por libre el 8 de febrero y el 15 de marzo, respectivamente— en una lógica táctica que va más allá de esta próxima cita, en la que auguró pobres resultados a las listas en las que concurrirá su partido. «En política muchas veces hay que entregar una plaza para después decir: ahora vamos a ver la próxima que viene», esgrimió.

La «próxima» sería la batalla por quién lidera la principal candidatura de la izquierda alternativa en las generales. Para sorpresa de nadie, Iglesias dejó claro que apuesta por el tándem Gabriel Rufián-Irene Montero, que este jueves protagonizarán en Barcelona un acto conjunto, al calor de la apuesta del portavoz de ERC de presentar una opción plurinacional de izquierdas —a la que ni su propio partido ni EH-Bildu ni el BNG ven, sin embargo, interés alguno— para poder hacer frente de manera más efectiva al auge de la ultraderecha e incluso dar «una sorpresa». «Es un momento histórico muy especial, las oportunidades no se repiten —argumentó-. Si no es por este camino, va a ser muy difícil y a ver qué es lo que dice la gente».

«Acuerdos de despacho»

El exdirigente político adujo que Sumar, la coalición en la que Podemos concurrió en las pasadas generales y de la que se desgajó poco después de iniciada la legislatura, ahora en proceso de reconfiguración, no es la solución. Incluso dejó caer que el voto de izquierdas desencantado podría acabar en Adelante Andalucía, la formación que encabeza José Ignacio García después de que Teresa Rodríguez renunciara a sus cargos por compromiso ético una vez superados los ocho años como parlamentaria. Según Iglesias, este partido sí representa un proyecto autónomo del PSOE. La paradoja es que en el pasado Iglesias protagonizó duros enfrentamientos con Rodríguez, que, entre otras cosas, recelaba de su estilo centralista y de sus métodos.

"El modelo Sumar -censuró- ha apostado básicamente por acuerdos de despacho y una dinámica de juego de tronos que pasa básicamente por matar a Podemos y que te aplauda el PSOE". Su tesis es que eso, el aplauso socialista, es veneno. "Yo jamás he escuchado a María Jesús Montero ni a nadie del PSOE dedicar los elogios, el cariño y el amor que le dedicaba a Maíllo. Así hablaban de Cristina Almeida o de Diego López Garrido, no de Anguita", insistió. "Una izquierda que diga "nosotros estamos aquí para apoyar en todo a Pedro Sánchez" es una izquierda que terminará desapareciendo electoralmente".

Lo cierto es que las lecciones de Iglesias a la izquierda llegan después de que el producto con el que él quiso asaltar los cielos haya ido perdiendo vigor en poco más de diez años tras un ascenso fulgurante que lo llevó a ser tercera fuerza del país y a echar el aliento en la nuca del PSOE. Los 71 diputados en el Congreso de 2016 parecen hoy, que solo tiene cuatro, un sueño lejano.

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