Bárcenas dice que Rajoy «destruyó en una trituradora» pruebas de la caja B
Declara al tribunal que la ‘operación Kitchen’ «comienza en los responsables del partido» y luego continúa en Interior. El extesorero del PP sostiene durante su interrogatorio ante el tribunal que "M.R. era Mariano Rajoy"

Luis Bárcenas llega a la Audiencia Nacional este lunes para declarar en el juicio del caso Kitchen.
Luis Bárcenas volvió este lunes a la sala de vistas de la Audiencia Nacional donde, hace ya una década larga, se cocinó su condena por el «caso Gürtel». Entonces, como principal acusado, el extesorero nacional del Partido Popular fue castigado a 29 años de cárcel por tres delitos de corrupción. Una pena que el tribunal juzgador fijó después en un cumplimiento máximo de 12 años, de los que estuvo poco más de ocho entre rejas. En libertad condicional desde diciembre de 2024, Bárcenas compareció este lunes como acusación particular y perjudicado por la operación policial sin aval judicial llamada «Kitchen». Una pieza separada del «caso Villarejo», que se desarrolló entre 2013 y 2015 y que implica a la cúpula del Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy. El objetivo de esta trama era robar documentación en su poder y de su familia sobre la «caja B» del PP; los llamados «papeles de Bárcenas».
A sus 68 años, detalló durante más de seis horas la información que le fue sustraída cuando él estaba en prisión preventiva y los diferentes episodios de guerra sucia policial que sufrió en el centro penitenciario de Soto del Real y su familia, en la vivienda ubicada en el centro de Madrid. Un plan de espionaje puesto en marcha con la autorización de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía, cuyo jefe de entonces, el comisario principal Eugenio Pino, y la camarilla de la época están sentados en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional.
Sin dejarse nada en el tintero, Bárcenas contó con todo lujo de detalle su conocimiento de la operación policial contra él y sus allegados y los documentos que tenía cuando entró en la cárcel, a finales de junio de 2013. Entre ellos, evidencias de la financiación de campañas electorales del partido, caso de Madrid, con fondos de la contabilidad «extracontable» que él manejaba, es decir, fuera del control del Tribunal de Cuentas. «Unas cuatro cajas con documentos» que acabaron en el local de arte de su esposa Rosalía Iglesias, localizado en el barrio de Salamanca de Madrid. Un habitáculo que fue allanado con éxito por el grupo de «Kitchen».
Uno de los episodios más espinosos fue el encargo que le hizo Bárcenas a un preso de su confianza, Isidro Sánchez, a quien conoció en el módulo de acceso de Soto del Real, para que interviniese y eliminase pruebas tecnológicas en su poder cuando saliese de permiso ordinario.
«Tenía tres grabaciones; le di las claves de acceso y le expliqué que le daría instrucciones para destruirlas, que mi compromiso era que no quedara nada. Estaban relacionadas con M.R., que era Mariano Rajoy», reveló el testigo a preguntas del fiscal del «caso Villarejo», a quien también reconoció una conversación grabada con Javier Arenas, actual senador del PP, sobre la gestión de la «caja B» de la formación. Respecto a la grabación con el entonces líder del PP, Bárcenas describió en otro momento de su interrogatorio lo siguiente: «Subo al despacho de (Mariano) Rajoy. Le digo que queda un saldo de la contabilidad extracontable. Le entrego el documento y él se extraña mucho de que tuviera un documento. Le dije que era una garantía de Álvaro Lapuerta (su jefe) y mía sobre cómo funcionaban las entradas y salidas de dinero. Él cogió el papel, lo destruyó en una máquina trituradora y ahí acabó la conversación», narró Bárcenas a preguntas del abogado de la acusación popular de Podemos.
El citado "compromiso", declaró Bárcenas, para eliminar estas pruebas se fraguó en varias visitas de abogados a Soto del Real para presionarle con sacar a su mujer del procedimiento y controlar la difusión de estos documentos en medios de comunicación. Bárcenas identificó al letrado y exfiscal ya fallecido Ignacio Peláez, "vinculado con la obra (Opus) y con Federico Trillo (exministro de Defensa)", como la persona que le visitó en la cárcel. También el abogado Javier Iglesias, relacionado con el partido y que declarará en el juicio como testigo -"una persona que me ofreció 500.000 euros para manipular las pruebas de 'Gúrtel' en busca de nulidades, aseguró- o el también letrado Miguel Durán.
"Esta operación contra mí comienza en los responsables del partido (PP) con el borrado y destrucción de mis ordenadores y luego, si se acredita (en el juicio), continúa en la cúpula del Ministerio del Interior", consideró el extesorero popular. "Cuando tengo que dejar mi despacho en Génova 13, a finales de enero de 2013, queda una serie de documentación importante. Como no tenía acceso, después de negociar mi abogado con el asesor jurídico del PP, autorizan a que vaya una persona a recoger el material. Le encargo al señor Sergio Ríos (su chófer acusado en 'Kitchen' como confidente policial) que lo lleve al estudio de restauración de mi mujer", continuó Bárcenas, quien aseguró que su conocimiento del espionaje policial se comienza a fraguar cuando sale de prisión preventiva en enero de 2015. En marzo de ese año, manifestó, descubrió que le habían robado documentación y las memorias electrónicas con los audios de Rajoy y Arenas.
"Me parecía de película", subrayó antes de identificar a tres comisarios detrás de esta estrategia. "Eran el señor (José Manuel) Villarejo, otro Juan Antonio González y José Luis Olivera", acusado en el juicio y exjefe de la unidad que investigó 'Gürtel'. También entonces confirmó las verdaderas intenciones de su chófer, a quien despidió y nunca más volvió a comunicarse con él.