Diario de León

El anuncio viral de Wallapop de cuatro jubilados que genera miles de llamadas

En sus trece años de trayectoria, Wallapop ha sido testigo de millones de transacciones, desde las más cotidianas hasta las más extravagantes.ncio viral de Wallapop

Una de las imágenes que aparece en la plataforma de venta

Una de las imágenes que aparece en la plataforma de ventaWALLAPOP

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En la plataforma de compraventa más popular de España, entre móviles de segunda mano y muebles vintage, ha aparecido un anuncio que está generando miles de llamadas: una sociedad gastronómica con frontón de pelota vasca completo. La oferta, publicada por tan solo un euro simbólico, esconde una historia de más de medio siglo y un proyecto arquitectónico único en el Alto Calvario de Mutriku, Gipuzkoa.

Los propietarios de Arnope, reducidos ahora a cuatro socios de avanzada edad, han decidido dar el paso de buscar compradores a través de Wallapop, aunque reconocen que el precio real supera con creces el euro que figura en el anuncio. Desde que la publicación se hizo viral, los teléfonos no paran de sonar con interesados y curiosos que quieren conocer más detalles de este enclave genuinamente vasco.

Kike Aristi, uno de los cuatro propietarios actuales, admite su sorpresa ante el revuelo mediático generado por la venta. Para él y sus compañeros, se trata simplemente de encontrar nuevos responsables para un espacio que ya no pueden mantener con la dedicación que merece, pero que conservan en perfecto estado tras una reciente renovación integral.

Historia de una cuadrilla con sueños de pelota

El origen de Arnope se remonta a 1972, cuando una cuadrilla de once amigos decidió materializar un sueño compartido. Los fines de semana se reunían con la ilusión de jugar a pelota vasca, pero invariablemente se encontraban con que los frontones municipales estaban ocupados. La frustración recurrente les llevó a una conclusión: necesitaban construir su propio frontón.

Lo que comenzó como una idea ambiciosa se convirtió en realidad gracias al esfuerzo colectivo. En aquel año fundacional, los once socios levantaron en el Alto Calvario no solo un frontón, sino una auténtica sociedad gastronómica que combinaba la pasión por el deporte tradicional vasco con la cultura culinaria y el compañerismo en torno a la mesa.

La ubicación elegida no podía ser más privilegiada: rodeado de montes y con vistas al Cantábrico a lo lejos, el complejo se convirtió durante décadas en el refugio de fin de semana de aquellos amigos que envejecieron juntos, entre partidos de pelota y comidas memorables.

Instalaciones renovadas y sin uso actual

Con el paso de los años, la sociedad llegó a contar con trece socios en su momento de mayor expansión. Sin embargo, el tiempo ha ido reduciendo el grupo hasta los cuatro actuales, todos ellos de edad avanzada y sin capacidad física para aprovechar las instalaciones como lo hacían en su juventud.

Paradójicamente, el complejo se encuentra en su mejor momento en cuanto a equipamiento. Las renovaciones recientes han dotado a Arnope de una cocina industrial completamente equipada, dos comedores con capacidad conjunta para 80 comensales, tres cuartos de baño modernizados y ocho duchas que, según insiste Aristi, están prácticamente a estrenar.

El propio Aristi reconoce con nostalgia que la edad ya no le permite pelotear en las canchas como antaño. Esta realidad, compartida por sus tres compañeros, ha motivado la decisión de vender un espacio que permanece desaprovechado la mayor parte del tiempo, esperando a que nuevas generaciones le devuelvan la vida.

Wallapop y sus transacciones más curiosas

La elección de Wallapop como plataforma de venta ha añadido un componente de viralidad al anuncio. La empresa, fundada en Barcelona en 2013, nació con el propósito de conectar personas dispuestas a vender aquello que ya no necesitan, promoviendo la economía circular y la reutilización.

En sus trece años de trayectoria, Wallapop ha sido testigo de millones de transacciones, desde las más cotidianas hasta las más extravagantes. El primer objeto vendido en la aplicación fue una humilde cafetera, mientras que el primer artículo adquirido a través de su servicio de envíos resultó ser un flamenco hinchable, según recuerda la propia compañía.

Entre los artículos que han alcanzado notoriedad viral en la plataforma destaca un premio Goya de 2008 ofertado por 12.000 euros, promocionado con el reclamo de ser un "objeto prácticamente imposible de encontrar". Ahora, la sociedad gastronómica de Mutriku se suma a esta peculiar lista de ventas memorables.

El futuro incierto de un patrimonio cultural

Más allá del aspecto comercial, la venta de Arnope plantea reflexiones sobre la preservación del patrimonio cultural vasco y la continuidad de las tradiciones. Las sociedades gastronómicas, conocidas como txokos en euskera, constituyen una institución social única en el País Vasco, espacios donde la gastronomía se mezcla con la amistad y la cultura local.

La combinación con un frontón de pelota vasca convierte a Arnope en un ejemplo todavía más singular de cómo se concebían los espacios de ocio en la década de 1970 en España, especialmente en las zonas rurales del norte. Representa una época en la que las cuadrillas de amigos invertían esfuerzo y recursos en crear sus propios espacios de encuentro.

Los actuales propietarios esperan que los futuros compradores comprendan el valor sentimental e histórico del lugar y mantengan vivo su espíritu original. Mientras tanto, las fotografías detalladas del complejo permanecen visibles en Wallapop, atrayendo la curiosidad de miles de usuarios que descubren, quizás por primera vez, que en las plataformas de segunda mano también se puede encontrar un pedazo de historia vasca con vistas al Cantábrico.

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