Diario de León

La imputación de Zapatero devuelve a Sánchez a la casilla de salida

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.chema moya

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Agencias

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La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero ha sacado al PSOE de una ensoñación. Hasta la víspera del auto del juez José Luis Calama, en La Moncloa y en Ferraz se había instalado el relato de que de lo peor había quedado ya atrás y de que empezaban a estar en condiciones de competir con el PP. Pedro Sánchez no quería —ni quiere— adelantar las generales, pero confiaba en haber recuperado terreno respecto a junio de hace un año, cuando se destapó la trama de Santos Cerdán. Ahora la sensación es de que regresan a la casilla de salida. A diferencia de Cerdán o Ábalos, hombres del aparato, el expresidente es un símbolo, un referente histórico para los progresistas; y que la sombra de la corrupción lo alcance golpea donde las crisis anteriores no llegaban. Incluso en el caso de que finalmente no resulte condenado —el juicio en la saturada Audiencia Nacional puede demorarse diez años-o de que se archiven las actuaciones en su contra, el daño a su imagen ya está hecho. Difícilmente podrá volver a participar en un mitin y avalar a Sánchez, como hizo en ante las generales de julio de 2023. En el propio partido muchos creen que es posible que, cometiera delito o no, buscara un beneficio económico para sí y para sus hijas al amparo de su influencia. «Y eso es feo para alguien que viene de la izquierda», admite una dirigente. La sacudida ha aflorado reacciones diversas en el PSOE. Los más fieles insisten en apuntar a una operación para desalojarlos del poder orquestada por las derechas. Los más prudentes marcan distancia y avisan de que cuestionar la labor de jueces y fiscales es un error. Y entre los cuadros medios hay quien admite un cierto «sentimiento de orfandad». El golpe, además, no llega solo. Se suma a un calendario judicial empinado que convierte el final de curso en una prueba de resistencia. El 2 de junio, cuando Zapatero declare ante la Audiencia Nacional —el mismo día en que Sánchez cumple ocho años en La Moncloa tras ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy-, arranca una secuencia que incluye, a partir del día 4, la declaración del hermano del presidente en el juicio por su presunta contratación irregular en la Diputación de Badajoz; la sentencia del caso de las mascarillas, que afecta a Ábalos, antes de verano; el informe patrimonial sobre Cerdán, que se espera en las próximas semanas; y posiblemente otro informe de la UCO en la causa que salpica a la esposa del presidente. Todo ello, con un PP que no da tregua y prepara una ofensiva sin cuartel en la comisión sobre la SEPI.

Feijóo: «Hay que estar muy podrido para leer el auto y apoyarle»

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reivindicado un cambio del clima político nacional, porque, a día de hoy, «no puede ser más repugnante", y ha añadido que hay que estar «muy podrido moralmente» para leer los 80 folios del auto de imputación a José Luis Rodríguez Zapatero y «salir a darle apoyo" "Faltan las palabras para calificar lo que estamos viendo (...), todo es corrupción, todo es decadencia, casi es imposible hablar de otra cosa", ha señalado Feijóo en su intervención en el XVII Congreso del PP de Baleares, celebrado este sábado en Palma. Para el líder popular, el expresidente Rodríguez Zapatero «no era un jubilado haciendo negocios por su cuenta; si los hacía, era porque tenía detrás al poder, al Consejo de Ministros y a la presidencia del Gobierno de España, ahí está la explicación». "Hay que estar muy podrido moralmente o muy pringado, o las dos cosas, para leer los 80 folios del auto de imputación por corrupción de Zapatero y salir a darle apoyo. 'Todo el apoyo', dijo Sánchez", ha criticado. Feijóo, quien se ha preguntado si no queda nadie en el PSOE que se sonroje con este Gobierno, ha denunciado que nunca se había llegado a algo así, «nunca antes habíamos visto semejante degradación institucional». «La corrupción del PSOE es peor que la mafia. La mafia, al menos, dejaba al margen a la familia, y el sanchismo ni eso».
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