España y Londres derriban la verja de Gibraltar, último muro de Europa
El presidente Sánchez augura «una era de prosperidad compartida» tras caer la frontera

Acto de demolición de la verja de la Línea de la Concepción, este miércoles.
«Hoy miramos las columnas de Hércules no como el límite de lo conocido, sino como una puerta que abrimos a nuevos horizontes». Esta fue una de las imágenes simbólicas a las que se acogió el presidente Pedro Sánchez para sintetizar el espíritu que se respiraba este miércoles en el municipio gaditano de la Línea de la Concepción, en alusión al punto que escogieron los ciudadanos en la antigüedad para señalar el fin del mundo reconocible. Un lugar en el que se materializó lo que en Bruselas se había firmado un día antes: el histórico final de la Verja de Gibraltar que separaba la colonia británica del territorio español, el último muro continental que quedaba por derribar.
La eliminación de la valla, que se produjo durante la medianoche del martes, coincidió con otro motivo de festejo en España: el pase a la final del Mundial de fútbol de la selección española, un hito solo conseguido antes hace 16 años en Sudáfrica y que sirvió para colgarse la primera estrella en el pecho. Por ello, a los centenares de vecinos gibraltareños y linenses que se congregaron y abrazaron primera vez sin pasaporte de por medio, se sumaron jóvenes enfundados con la camiseta de la selección que también celebraban la segunda final mundialista de la historia del fútbol español. Horas después, y mientras aún se respiraba el ambiente de gran acontecimiento, Sánchez evaluó como una conquista el acuerdo alcanzado entre Reino Unido y la Unión Europea hace un año y rubricado este martes en Bruselas, con presencia del ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Una salida a las cuitas derivadas del Brexit que ha derivado, a ojos del presidente del Gobierno, en un pacto «justo» que cumple «con creces» los objetivos marcados cuando comenzó la negociación. «Hoy hacemos historia, hoy cae el último muro de Europa continental, hoy abrimos una nueva era para el Campo de Gibraltar de prosperidad y futuro compartido entre poblaciones», celebró el jefe del Ejecutivo, que este miércoles se desplazó a la Línea de la Concepción para presidir el acto de demolición de la verja.
En la práctica, el acuerdo en vigor desde este miércoles supone un antes y un después para los más de 15.000 trabajadores que cada día cruzaban la verja: se eliminan las barreras físicas, los chequeos y las inspecciones sobre las personas y mercancías que crucen de un territorio a otro, por lo que los trabajadores evitarán las colas rutinarias que había que hacer diariamente para tramitar la entrada y salida del Peñón. El pacto introduce a Gibraltar en el espacio Schengen, por lo que se acordó el establecimiento de controles fronterizos duales en el puerto y el aeropuerto de la colonia británica, siendo España la que llevará a cabo los controles Schengen en estos lugares.
«Poblaciones que jamás vivieron de espaldas» Sánchez quiso centrarse en su intervención en el gran paso diplomático que representa el derribo del último muro continental que seguía en pie en Europa, y que separaba a dos poblaciones que «jamás vivieron de espaldas». «Las fronteras son las cicatrices de la historia, porque una cicatriz habla de una herida que existió pero que acabó por cerrar. Pero un muro es la decisión consciente de mantener esa herida abierta, porque durante décadas la verja ha sido eso: una herida abierta», declaró el presidente del Gobierno, remontándose a la brecha que separó ambas poblaciones en el Tratado de Utrecht hace tres siglos, y se reafirmó en 1909, cuando el Gobierno británico construyó la verja. En 1969, la valla alcanzó su máxima notoriedad cuando Franco ordenó el cierre del paso en la verja como medida de presión política contra el Reino Unido en el marco del conflicto por la soberanía de Gibraltar, medida no revocada hasta 1982.