Diario de León

La mayor tragedia migratoria de la historia

El Gobierno eleva la cifra oficial de fallecidos a 72 pero Marruecos sigue encontrando más

Vista aérea de la parte fronteriza de Marruecos donde se aprecia el regreso de los migrantes, este domingo.

Vista aérea de la parte fronteriza de Marruecos donde se aprecia el regreso de los migrantes, este domingo.efe / reduan

Publicado por
Pedro Marín
Madrid

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Cuatro días después de que Ceuta contuviera el aliento ante la peor crisis migratoria ocurrida en una frontera española, la normalidad empieza a recuperarse en la ciudad autónoma, aunque al mismo tiempo los muertos se elevan y superan ya los setenta. La entrada de unos 50.000 inmigrantes que llegaron a nado a la costa ceutí desbordó la capacidad de respuesta de una localidad que no llega a los 100.000 habitantes y demandó la intervención y el despliegue del Ejército como pocas veces se ha visto en esta zona.

Las cifras son de tal magnitud que sobrepasan en gran medida las del último episodio migratorio, que era hasta la fecha el más mortífero: el sucedido en Melilla, en el paso fronterizo del Barrio Chino, en junio de 2022, cuando un gran número de migrantes intentó acceder a España saltando la valla. Tras esa desgracia, Marruecos reconoció 23 fallecidos, aunque Amnistía Internacional elevó la cifra a al menos 37 y habló de setenta desaparecidos. Los últimos datos ofrecidos por el Gobierno ayer alcanzan los 72 muertos mientras las autoridades ceutíes cifran en 88 los fallecidos que están en la morgue. Así, se convierte de lejos en el mayor drama humano vivido en una frontera española.

El gran número de cadáveres ha puesto al límite las infraestructuras ceutíes y la capacidad de sus servicios forenses

Pero previsiblemente los números seguirán aumentando, puesto que los equipos de rescate continúan trabajando sobre el terreno. De hecho, según fuentes de los servicios de información españoles, Marruecos también está encontrando cuerpos en las últimas horas en su lado de la frontera y estiman que la cifra de fallecidos supere el centenar. Un número de cadáveres ingente, precipitado en las últimas horas, que ha puesto al límite las infraestructuras ceutíes y la capacidad de sus servicios forenses.

De esta manera, otra de las imágenes más crudas que nos ha dejado el drama humano vivido en Ceuta es la rehabilitación, de golpe y porrazo, del antiguo Hospital Militar de Ceuta, que estaba precintado desde hace años, para pasar a ser una macromorgue dedicada a hacinar los cuerpos que se han encontrado y que se van a ir hallando en las próximas horas.

A pesar de que prácticamente todas las personas que cruzaron la frontera por vía marítima han vuelto a Marruecos, las denuncias de desaparecidos en el país africano empiezan a acumularse, donde numerosas familias comprueban que entre los retornados no se encuentran sus familiares o allegados.

«Personas inocentes que han perdido la vida intentando acceder a nuestra ciudad", lamentó ayer el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, en una comparecencia en la que hizo balance del drama humano vivido en la ciudad en estos días.

Un despliegue de 3.000 agentes y militares que permanecerán en Ceuta «el tiempo que se necesario».

Según explicó Pérez Triano, la crisis migratoria provocó la llegada a la ciudad ceutí de una cantidad ingente de oficiales, que permanecerá en la localidad «el tiempo que se necesario». En total, la cifra asciende a los 3.000 efectivos entre miembros de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

De esos 3.000, se movilizaron hasta 2.000 del Ejército, que llegaron a Ceuta ante la incapacidad de atajar la situación, y que se sumaron al contingente de 1.048 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil que ya se encontraban sobre el terreno. El delegado informó de que el despliegue habitual de estos cuerpos de seguridad suele ser de unos 600.


Madres desesperadas

«¿Has visto a mi hijo?, ¿Lo conoces?». Es la pregunta más repetida este domingo en la frontera de Marruecos con Ceuta, donde decenas de familias marroquíes aguardan con la esperanza de ver aparecer a sus seres queridos o, al menos, saber si siguen vivos. Familias como la de Zahra (nombre ficticio), que espera a su hermano, o Ibrahim, que busca a su hijo de 17 años. Llegan de Tánger, de Fez, de Casablanca, pidiendo respuestas. Los falsos rumores que arrastraron a la avalancha se ha saldado hasta ahora con 72 muertes en el mar, por donde cruzaron sus hijos.
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