Diario de León

2.156 km de vallas contra la inmigración

En España, a frontera sur ahora violentada en Ceuta es la tercera de la UE más porosa a la entrada ilegal

Un grupo de migrantes concentrados para solicitar asilo este domingo en la playa del trampolín de Ceuta.

Un grupo de migrantes concentrados para solicitar asilo este domingo en la playa del trampolín de Ceuta.reduan

Publicado por
Íñigo Goñi Davó
Madrid

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La entrada de una multitud de ciudadanos magrebíes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio —80.000 según el Ejecutivo de la ciudad autónoma— ha puesto en alerta a España y el resto de la Unión Europea sobre la porosidad de la frontera sur. Nuestro país ocupa en el contexto europeo una posición tan estratégica como compleja, al representar la posible puerta de entrada de extranjeros en situación irregular tanto provenientes del continente africano como en tránsito por el Mediterráneo.

Hoy, 2.156 kilómetros de vallado en nueve países delimitan con claridad las fronteras exteriores de la Unión. Las barreras físicas se ubican precisamente en los puntos fronterizos que mayor afluencia migratoria reciben —80.823 detecciones en lo que va de año-, y que, por tanto, mayor número de medidas de defensa exigen. Pese al refuerzo en la seguridad, Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, alerta de que la afluencia migratoria va en aumento por las crisis en África y Oriente Medio: si en 2009 se detectaron la llegada de 61.826 personas indocumentadas, en 2025 esa cifra alcanzó las 179.921. Este es el mapa de las fronteras críticas de la UE.

Emplazada entre la ruta migratoria de África y la Mediterránea occidental, España ha detectado 12.034 cruces ilegales en lo que va de 2026, consolidándose como la tercera frontera que mayor cantidad de traspasos irregulares ha contabilizado este año.

Sobre la ruta al oeste de África, que se refiere a las Islas Canarias, el informe de riesgos de Frontex destaca su especial peligrosidad debido al gran flujo de ‘sin papeles’ que llegan a sus costas. En respuesta a estos movimientos migratorios, el archipiélago cuenta con grandes medidas de defensa y vigilancia. El Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), que con radares y cámaras térmicas vigila su espacio marítimo, es la principal barrera de la que dispone, además de las patrulleras del Servicio Marítimo y los barcos de Salvamento y Vigilancia Marítima.

Además de las llegadas a las costas del sur de la península, la ruta mediterránea occidental incluye los acercamientos fronterizos por tierra; específicamente, a Ceuta y Melilla. Las dos ciudades autónomas cuentan con una valla metálica de alta seguridad, de 7,8 kilómetros de largo en el caso de Ceuta y de 13 en el de Melilla. El vallado que, según el tramo cuenta, con una altura de entre 6 y 10 metros, emplea como defensa una malla que evita el agarre, peines metálicos en la parte superior que impiden sobrepasarla y cámaras nocturnas optrónicas que detectan movimientos a larga distancia.

Los dos países afrontan el reto de las arribadas ilegales. El Gobierno de Giorgia Meloni ha detectado este primer semestre la llegada de 14.444 inmigrantes indocumentados. Italia ha reforzado su seguridad fronteriza con un despliegue que supone la presencia permanente de la Armada y la Fuerza Aérea en los mares nacionales para el control migratorio y que se nutre asimismo con torres de vigilancia con radares OTH (Over-the-Horizon). En paralelo, Grecia, dotada de un complejo archipiélago que obliga a fijar la atención singularmente en la zona de Creta, es el país europeo con más detecciones: este 2026 ha contabilizado ya 17.551. Sus autoridades se centran en la prevención antes de llegada a costa mediante radares y cámaras térmicas, además de recurrir a drones, aviones militares y globos aerostáticos Tethered.

Más allá del mar Egeo, el Gobierno de Kyriákos Mitsotákis custodia, asimismo, su frontera norte con Turquía. El río Evros hace de límite natural en algunos tramos; en otros, Grecia cuenta con una valla de 73,5 kilómetros de longitud y cinco metros de alto equipada, como ocurre en Ceuta y Melilla, con torres optrónicas y con Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD), que emiten ondas sonoras a modo de arma de disuasión. Las vallas del este ante Bielorrusia y Rusia La convergencia entre la ruta migratoria occidental de los Balcanes y la oriental de la Unión ha llevado al levantamiento de vallas kilométricas para impedir el paso a los extranjeros sin papeles, provenientes en su mayoría de Bielorrusia y Rusia. El río Evros, que en búlgaro recibe el nombre de Maritsa, hacer también aquí de frontera con Turquía. Bulgaria, que junto a Hungría ha detectado 4.039 inmigrantes en situación irregular este 2026, cuenta con una valla de tres metros con púas y concertinas en la parte superior que cubre 235 kilómetros. Búlgaros y húngaros atesoran una flota de drones de exploración y, al tiempo, una tecnología antidrón para evitar el espionaje de las mafias que trafican con migrantes.

Hungría dispone, a su vez, de dos sistemas de vallado. Por una parte, los 131 kilómetros de alambres en la frontera con Croacia, hoy desactivados por una alianza entre ambos países y, por otra, los 158 kilómetros de protección con Serbia, el principal foco migratorio. Esta valla, de acero y con púas, mide cuatro metros de alto.

En 2026, Polonia, Lituania, Letonia y Finlandia han detectado 2.404 migrantes irregulares. Las medidas de vigilancia y seguridad son, en los cuatro países, similares: vallas electrónicas con detección térmica, sismométrica subterránea y sensores de movimiento. En el caso polaco, el vallado es de acero y abarca 186 kilómetros. El de Lituania, con cuatro metros de alto, alambre y concertinas, abarca 502 kilómetros en la frontera con Bielorrusia y 45 con Rusia. En el caso de Letonia, el alambre con el perímetro bielorruso cubre 145 kilómetros y 280 con el ruso. Su seguridad está apuntalada con pasarelas tácticas y puntos flotantes para la detección rápida de entradas ilegales. El último de los muros en las fronteras exteriores de la UE es el que se levanta entre Finlandia y Rusia desde 2023 con un tendido de 200 kilómetros. Finlandia cuenta con una gran red de iluminación e infraestructura térmica con los que, en equilibrio con los buques y aviones de patrulla, vigila su límite.

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