Diario de León

Sálvese quién pueda: Robles y Marlaska se contradicen sobre el papel del CNI en Ceuta

La ministra de Defensa asegura que los agentes secretos compartieron sus análisis con Interior

Fernando Grande-Marlaska.  La ministra de Defensa, Margarita Robles.

Fernando Grande-Marlaska. La ministra de Defensa, Margarita Robles.chema Moya Borja Sánchez-Trillo

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Agencias
Madrid

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La ministra de Defensa, Margarita Robles, abrió este martes las comparecencias extraordinarias en el Congreso por la crisis migratoria de Ceuta reivindicando la labor de los 25 agentes del CNI en la zona y asegurando que compartieron sus análisis con el Ejecutivo. Sin embargo, su intervención abrió una nueva contradicción interna en el Gobierno, después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negara tajantemente la existencia de avisos previos sobre la avalancha del 30 de julio. Esta brecha de versiones ahonda en las fricciones que ambos ministerios han arrastrado desde que comenzó la emergencia en la ciudad autónoma, que pasan por el contraste entre el tono de firmeza de Defensa frente a las «amenazas híbridas» de Marruecos y la apuesta de Interior por la colaboración fluida con el país magrebí, hasta la controversia sobre el alcance del despliegue militar frente al policial y el encuadre legal de los retornos tras la doctrina fijada por el Tribunal Supremo. Robles puso en valor el trabajo realizado por los más de 3.000 efectivos del Ejército desplegados en Ceuta como consecuencia de la crisis migratoria tras la entrada de entre 70.000 y 80.000 personas a finales de julio. También aplaudió la labor de los 25 agentes del CNI adscritos al territorio, subrayando que «realizaron el trabajo exigible y analizaron y compartieron la información» con las Fuerzas de Seguridad y el Gobierno. Según explicó, la Inteligencia monitoriza a diario la zona «desde múltiples perspectivas»: las relaciones transfronterizas, la situación geopolítica en el flanco sur, el tráfico de mafias, la amenaza yihadista, la inestabilidad en el Sahel y las «actuaciones desestabilizadoras mediante amenazas híbridas». No obstante, Robles se amparó en el «secreto legalmente impuesto» para no detallar las operaciones concretas. La cerrada defensa de los servicios de Inteligencia por parte de Robles chocó de lleno con las explicaciones ofrecidas pocos minutos después por el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Este negó la existencia de avisos específicos que anticiparan el salto masivo del 30 de julio. Pese a reiterar su confianza en los servicios de información —de quienes afirmó que actuaron «perfectamente» y bajo «cumplimiento estricto de la ley»-, Marlaska sostuvo que «ningún informe» hizo atisbar un movimiento de esa magnitud.

Bajo su punto de vista, resulta inasumible pensar que, si los analistas hubieran detectado un escenario comparable a los precedentes de 2018 o 2021, la información no se hubiese elevado a «las más altas instancias» para coordinar una respuesta preventiva. Esta contraposición entre la tesis de Defensa y la de Interior —que califica la avalancha de evento imprevisible— evidenció una brecha de versiones en el propio Gabinete. Ante la controversia suscitada por la existencia o no de documentación previa, Robles restó trascendencia al formato formal de los avisos y encuadró la actuación del CNI en la fluidez del trabajo sobre el terreno: «No entiendo el especial interés en hablar de si hay un informe o si no lo hay. Los servicios de inteligencia actúan de muchas maneras y no hace falta muchas veces ir a informes manuscritos». Según defendió la ministra, era «público y notorio que se estaba entrando a nado por una interpretación de una sentencia del Supremo», e incidió en que el 27 de julio el presidente ceutí y el delegado del Gobierno mantuvieron una reunión para analizar la situación. Apenas dos días después, el 29 de julio, los funcionarios de la Inteligencia destinados en la zona —cuya identidad no se puede revelar— «dieron cuenta de la convocatoria para el día siguiente para poder entrar a la ciudad a nado».

Según explicó Robles, grupos organizados en TikTok, Facebook y WhatsApp alimentaron un «efecto llamada» entre el 12 y el 26 de julio —con picos de 150 accesos por hora-, aunque el incremento anormal de entradas ya se detectaba desde el día 9. La escalada culminó el 29 de julio con convocatorias masivas para cruzar a nado aprovechando la Fiesta del Trono en Marruecos, sobre la que las mafias aseguraron que los controles policiales serían menores. La titular de Defensa justificó la contención empleada argumentando que recurrir a la fuerza antidisturbios habría provocado un número «incontable de muertos». «Ceuta y Melilla son españolísimas» Junto a la reivindicación de las Fuerzas Armadas, el discurso de Robles estuvo marcado por una contundente defensa de la soberanía nacional en la frontera sur.

El PP reitera que la avalancha era evitable por los informes

La portavoz del PP en el Congreso, Esther Muñoz, lanzó una dura contraofensiva contra la ministra de Defensa, Margarita Robles. La parlamentaria popular exigió, además de explicaciones sobre diversas cuestiones relacionadas con la crisis migratoria que atraviesa Ceuta, la dimisión de la titular de esta cartera tras acusarla de incurrir en una «dejación de funciones irresponsable ante la peor crisis de soberanía e integridad territorial» de la ciudad autónoma y situar su permanencia en el Gabinete en una elección explícita entre «su conciencia y el servilismo a Pedro Sánchez».En su turno de intervención, la dirigente popular sostuvo que la entrada masiva registrada a finales de julio, sobre la que no hay datos concretos pero sí estimaciones de que podrían ser entre 70.000 y 80.000 personas, «era evitable» y ha recordado los precedentes de 2021 —la última gran crisis migratoria que sufrió Ceuta-, cuando la propia Robles afirmó que un episodio similar no volvería a ocurrir. Muñoz afeó a la ministra que, pese a que el Gobierno ha aprobado durante los últimos dos mandatos, y a raíz del episodio vivido hace cinco años, tres documentos estratégicos, pero que más allá de ello «no hay nada» para impedir que se vuelva a utilizar la frontera como elemento de presión.Asimismo, la portavoz del PP tildó de «vergonzosa» la gestión del Ejecutivo durante los días 30 y 31 de julio, criticando la escasez de efectivos iniciales sobre el terreno —»había cinco submarinistas y cuatro agentes en la frontera frente a una entrada de miles de personas»— y censurando el papel del presidente del Gobierno: «Sánchez fue a Ceuta, dijo que se había sufrido un ataque a la integridad territorial, se marchó de vacaciones y nos recomendó su lista de cnaciones de Spotify».
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