Por segunda vez desde que comenzó la crisis migratoria en Ceuta
El PP vuelve a citar al Senado a los ministros que no acudieron
Los populares citan a Grande-Marlaska, Margarita Robles y José Manuel Albares
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska a su salida del hemiciclo.
Por segunda vez desde que comenzó la crisis migratoria en Ceuta, el PP cita a comparecer ante el Senado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la ministra de Defensa, Margarita Robles y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares para que informen sobre la entrada masiva y la situación de la ciudad autónoma. Su ausencia en la primera convocatoria, «un pisoteo de ley» como lo calificó el Grupo Parlamentario Popular y que llevó a la mayoría parlamentaria a acudir al Tribunal Supremo y al Tribunal Constitucional para denunciar el hecho, ha provocado esta nueva petición de comparecencia.
Si bien los ministros, a petición propia, comparecieron ante el Congreso para informar sobre la crisis migratoria, la portavoz del Partido Popular en el Senado, Alicia García, recordaba que declarar en la Cámara Baja «no sustituye ni repara la comparecencia regularmente reclamada por el Senado», advertencia que se tradujo en primera instancia en un conflicto de atribuciones por las repetidas ausencias y este sábado se traduce en una nueva oportunidad para que, en palabras de García, «salgan de su desacato parlamentario y cumplan con la Ley acudiendo al Senado a dar explicaciones». La «desobediencia a la ley», como lo señalan los de Feijóo al constatar que la actitud mostrada por los ministros es contraria al artículo 66.2 del Reglamento del Senado, en el que se recoge que «los miembros del Gobierno y demás autoridades están obligados a comparecer ante las Comisiones», ha llevado a García a exponer que la Cámara Alta se encuentra ante «un hecho inédito y único en nuestra democracia».
Aunque el objetivo primero de las comparecencias es informar sobre la entrada masiva de migrantes irregulares en Ceuta, los populares entienden que, tras las actuaciones ministeriales y la «guerra civil» desatada entre ellos, la asistencia de los ministros se hace «más necesaria que nunca».