El PP asedia a Sánchez en el Senado si no convoca al final elecciones anticipadas
Esta maniobra políticia llega en el momento «más débil» de la actual legislatura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, medita un posible adelanto electoral.
El PP mantiene su ofensiva total contra el Gobierno de Pedro Sánchez en el Senado. Los populares han decidido aprovechar su mayoría absoluta en la Cámara Alta para reactivar el frente de Ceuta, intensificando la presión parlamentaria sobre el jefe del Ejecutivo por una crisis que dos meses después sigue lejos de solucionarse. Esta maniobra política llega estratégicamente tras el reciente revés sufrido por las fuerzas que sostienen al bloque de investidura en el Congreso con los decretos de vivienda. Ante la debilidad parlamentaria mostrada por el Ejecutivo al no conseguir los apoyos necesarios para introducir medidas urgentes de intervención en el mercado, el partido de Alberto Núñez Feijóo busca debilitar aún más a la coalición, obligando a los ministros clave a rendir cuentas por la crisis fronteriza.
El miércoles, el Pleno del Senado tiene previsto aprobar de manera definitiva la creación de una comisión de investigación específica sobre el asalto fronterizo ocurrido los días 30 y 31 de julio, un episodio en el que cruzaron aproximadamente 80.000 personas.
El objetivo de este órgano será auditar con minuciosidad la gestión del Gobierno, analizar la falta de prevención y exigir responsabilidades por la respuesta de las autoridades españolas ante Marruecos.
«Vamos a poner luz a cómo ocurrió, cómo se ha actuado, cómo evitar que vuelva a producirse y quiénes han sido los responsables de este ataque a la soberanía nacional y a la integridad territorial de España», señala la portavoz de los populares en esta Cámara, Alicia García.
De manera paralela a la creación de la comisión, el PP reactivará las comparecencias de los tres ministros que decidieron no acudir al Senado el pasado mes de agosto.
La ronda de interrogatorios comenzará el jueves 8 de octubre con el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien deberá aclarar ante la comisión correspondiente los motivos por los cuales se desoyeron los avisos previos emitidos por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y detallar la escasez de medios que sufrieron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante la crisis.
Dos semanas después, el 22 de octubre, será el turno del jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, quien deberá dar explicaciones en la Comisión de Exteriores sobre las relaciones bilaterales con Rabat antes y después del asalto.
Al día siguiente, será la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien responda sobre las misiones del Ejército en la frontera.
tachan de abandono
Desde el PP no rebajan el tono contra «la actitud de un Ejecutivo escondido». Según García, España careció de una preparación adecuada para frenar la entrada masiva de inmigrantes porque a Sánchez «le molesta hablar de Ceuta y quiere cambiar de tema».
Para el primer partido de la oposición, el Gobierno central mantiene la ciudad autónoma en una situación de «abandono» institucional.
Además, considera que la dimisión del delegado del Gobierno es la prueba definitiva de que la Moncloa ocultó deliberadamente información relevante. «Demuestra —insiste la portavoz parlamentaria— que lo sabían y lo taparon. Mintieron antes, durante y después».
Con el control de los tiempos que le otorga su holgada mayoría en el Senado, el PP busca capitalizar las grietas internas de la mayoría parlamentaria que apoya a Sánchez.
Los de Feijóo utilizan la crisis migratoria de Ceuta como un ariete de desgaste para profundizar la debilidad de un bloque de investidura que ya mostró síntomas evidentes de fragmentación durante las recientes votaciones en materia de vivienda.