Diario de León

Mangouras no puede salir de España y deberá acudir cada día a la Jefatura Superior de Policía de La Coruña

El capitán del «Prestige» queda en libertad tras estar 83 días en prisión

Apostolus Mangouras, el capitán del «Prestige», abandonó ayer viernes la cárcel de Teixeiro, después de que la víspera fuera depositado en

Mangouras junto a sus abogados en la puerta de la cárcel de Teixeiro

Mangouras junto a sus abogados en la puerta de la cárcel de Teixeiro

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María Jesús Argibay - LA CORUÑA.
León

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Pasadas las 13.00 horas, una decena de personas esperaba frente a la cárcel de Teixeira para recibir a Apostolus Mangouras. La presencia de compatriotas, amigos y colegas de profesión desplazados para dar todo su apoyo al marino provocó escenas de intensa emoción por parte del viejo lobo de mar, que apenas pudo articular palabra. Minutos antes, en el interior de la prisión, el capitán compartió un café con su abogada, María José Rodríguez, que ocupa el cargo de cónsul honorario de Grecia en La Coruña, y con algunas de las personas que durante su estancia en el centro le visitaron habitualmente. «Feliz, está realmente feliz después de todo lo que ha pasado», explicó su letrada, que pidió «respeto y tranquilidad para su defendido». El capitán, con semblante serio pero tranquilo, no habló, y abandonó la prisión en un coche en dirección a La Coruña, donde deberá designar al juzgado un domicilio. Rodríguez explicó que Mangouras se encontraba un tanto abrumado y recordó que la estancia en prisión ha sido para el marino «muy dura», por que -añadió- «es un hombre sin antecedentes que lleva tres meses en una prisión, sin entenderse con apenas nadie y en unas circunstancias en las que nunca en su vida ha estado». Una de las pocas personas que ha visitado al capitán del Prestige durante su estancia en la cárcel ha sido el inspector de la Federación Internacional de Trabajadores de Transportes (ITWF), José Manuel Ortega Valiña. Este capitán de marina, junto a Michail Vergis -compatriota de Mangouras-, el marino Pedro Ojea y algunos miembros de la Asociación Gallega de Amigos de Grecia, ha tenido «el inmenso placer» de charlar con Mangouras durante su encierro, y ayer no ocultó su satisfacción. «Hoy está mucho mejor, cuando llegó no comprendía nada, no entendía por qué estaba allí y sólo decía que él había cumplido órdenes. En los 45 minutos semanales durante los que podíamos estar con él nos decía a través del cristal que sólo pensaba en el accidente, que estaba obsesionado con eso, y que había intentado evitar una catástrofe. Cuando supo lo de la fianza todo cambió y hoy no le salían las palabras, estaba emocionado», aseguró Ortega. Juicio político El inspector de la ITF criticó la actuación de las autoridades respecto a Mangouras y aseguró que el juicio que se sigue en Corcubión «es un proceso completamente político, en el que si hubiera alguna responsabilidad en realidad debiera de ser del propietario, por que el capitán, aunque sea triste, es hoy día casi un camionero». En la misma línea se expresó Michail Vergis, que afirmó que durante su estancia en la cárcel, «sobre todo al principio», Mangouras estuvo «muy decaído». «No hay que olvidar que este hombre no es sino una víctima más de la tragedia del Prestige», añadió. El consejero de Pesca de la Xunta, Enrique López Veiga, criticó la tardanza del propietario del petrolero a la hora de gestionar la libertad de su empleado. «Eso dice mucho del armador, que ha dejado tanto tiempo al capitán sin una fianza. Cuando los barcos gallegos tienen algún apresamiento, los armadores no se comportan así». Apostolus Mangouras fue apresado el día 15 de noviembre, y dos días después el juzgado de guardia de La Coruña decretó su ingreso en prisión, acusado del presunto delito de desobediencia a las autoridades.

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