Diario de León

OPINIÓN Ignacio Ramonet

La guerra de los halcones

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Esta guerra contra Irak la han deseado siempre los halcones que rodean al presidente Bush. ¿Quiénes son esos halcones? Los principales son cuatro: el vicepresidente Richard Cheney, el ministro de defensa Donald Rumsfeld, el número dos del Pentágono Paul Wolfowitz, y el presidente del Defense Policy Board Richard Perle (apodado el príncipe de las tinieblas). Ellos constituyen -junto con Condoleeza Rice, la consejera de Bush para cuestiones de seguridad y, en cierta medida, Colin Powell, ministro de asuntos exteriores-, el verdadero gabinete de guerra. Son cuatro hombres peligrosos. Con una paradójica particularidad: ninguno ha participado nunca en ninguna guerra. Todos se las arreglaron para evitar ir a Vietnam. A finales de los años 1980 ya estaban reunidos en torno al presidente Bush padre. Y, quince años después del final de la guerra de Vietnam, ellos fueron los primeros en teorizar el recurso a la guerra como instrumento de política exterior. La primera gran aventura política de este cuarteto infernal fue la invasion de Panamá en diciembre de 1989, sin autorizacion de la ONU y ni siquiera del Congreso norteamericano. Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y Perle -con Colin Powell de jefe de Estado Mayor del Ejército- imaginaron de cabo a rabo la operación Justa causa que ya entonces consistía en invadir militarmente Panamá, derrocar al «autócrata» Noriega e «instaurar la democracia» colocando en el poder a su protegido Guillermo Endara... Imaginaron el guión que consistía en lanzar primero una campaña mediática para diabolizar a Noriega -ex agente a sueldo de la CIA-, calificándolo de «traficante», «pornógrafo», «adepto al vudú», y, claro está, de «dictador adicto de la tortura y violador de los derechos humanos». Una vez la opinión pública preparada, se produjo el ataque repentino, masivo y sin testigos. La prensa no fue avisada de la ofensiva, y unos comandos norteamericanos abatieron a un fotógrafo español de El País, por curioso. Se utilizaron, por primera vez, los aviones furtivos F 117A Stealth, que, queriendo alcanzar el cuartel general de Noriega en Ciudad de Panamá, bombardearon por error el barrio popular del Chorrillo causando casi 2.000 muertos... Se inauguraba así lo que luego se llamarían daños colaterales. La ONU condenó esta agresión, pero el embajador de los EE.UU. hizo uso de su veto... Ese equipo de halcones, después de la victoria de Panamá, había demostrado que la guerra no era una opción de alto riesgo sino un método aceptable de regulación diplomática. Estos cuatro hombres duros habían conseguido lo que se proponían: devolverle a las fuerzas armadas su caracter de herramiento fundamental de la política exterior. A partir de ahora, el superpoderío militar de los Estados Unidos estaría al servicio de un proyecto de dominación imperial del planeta. Ellos fueron quienes planearon la guerra del Golfo en 1991, y se quedaron muy frustrados porque el presidente Bush padre no permitió a las tropas proseguir su ofensiva hasta Bagdad. Durante los años Clinton (1992-2000), los halcones se refugiaron en universidades o centros de estudios donde siguieron defendiendo sus tesis. El más duro de los cuatro, Paul Wolfowitz, apodado el Velociraptor, expuso, en un memorandum publicado en 1992, las principales conclusiones políticas que sacaba de la guerra del Golfo. Afirmaba ya, hace diez años, y mucho antes de los atentados del 11-S, la necesidad de pasar a la «guerra preventiva», de atacar directamente a los «estados gamberros» como Corea del Norte, Irán e Irak, y de hacerlo sin demora porque la desaparición de la Union Soviética permitía a EE.UU. aprovechar la ocasión. Insistía en que Washington no debía limitarse a administrar las crisis y a gestionarlas a medida que estallaban sino a tomar la iniciativa, por vía militar, para redibujar fronteras y reorganizar el mundo... Ideas de halcones que esta guerra contra Irak esta materializando...

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