Los talleres productivos dentro de las prisiones, un negocio en alza
Trabajar entre rejas
Artículo 25.2 de la Constitución: «Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consisti
El empeño de un puñado de técnicos de Instituciones Penitenciarias en los últimos cinco años ha hecho que este artículo de la Carta Magna haya comenzado a llenarse de contenido para beneficio de los reclusos, de los empresarios y de la propia Administración. Desde que la entrada en vigor del nuevo Código Penal de 1995 hiciera desaparecer la redención de penas por el trabajo dentro de la cárcel, Prisiones ha vivido una continua transformación para involucrar al mayor número de internos y de contratistas en los programas de los talleres productivos repartidos por 60 de las 66 cárceles que se distribuyen por toda la geografía española y que cuentan con espacios especiales para ello. Ocho años después de que los cambios legislativos amenazaran con vaciar los talleres de los centros, la realidad es optimista: 8.808 de los 45.858 internos de los centros dependientes del Ministerio del Interior están ya contratados por el Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias, lo que supone que el 20 por ciento de la población carcelaria -en su mayoría presos condenados- recibe un sueldo mensual. Sólo en los primeros meses de 2003, Interior ha aumentado en 400 plazas la capacidad de sus talleres ocupacionales con nuevos acuerdos con organizaciones empresariales de Madrid y Castilla y León. El crecimiento del número de empleados dentro de los centros, a la vista de las últimas estadísticas oficiales de Instituciones Penitenciarias, ha sido sustancial: los internos trabajadores se han multiplicado casi por tres: de los 3.407 internos que había en 1996 a los 9.000 empleados con los que Interior espera terminar este año. En algunos de los modernos centro tipo, con 1.008 celdas y con capacidad para cerca de 1.300 reclusos, los talleres productivos dan trabajo a casi 350 reclusos. Todos estos presos -desde el año 2001, tras numerosas denuncias- gozan de Seguridad Social en igualdad de condiciones que el resto de los trabajadores, incluido seguro de desempleo, accidente o incapacidad, asistencia sanitaria, baja por maternidad o jubilación. Pinzas y ataúdes Las especialidades de estos centros laborales son de lo más variado. La tercera parte de los casi 9.000 reclusos contratados, 2.875 presos, está dedicada a los «manipulados», los trabajos de menor especialización, que van desde el encarte de publicidad hasta el montaje de pinzas de madera para la ropa. La mitad de estos reclusos, 4.062 internos, está empleada en trabajos para la propia prisión: mantenimiento (703), economato (1.109), actividades auxiliares (2.091) o panadería (159). Entre los 236 presos contratados en «carpintería de madera» están los internos de Topas (Salamanca) que fabrican buena parte de los ataúdes que se venden en España. En «confección industrial» se emplean ya 233 reclusos, en su mayoría mujeres dedicadas al sector textil, que manufacturan un buen número de las banderas de los edificios oficiales del país, amén de banderines publicitarios para cualquier ocasión. También muchas corbatas de altos ejecutivos salen de las cárceles españolas. Otros 29 reclusos están contratados en las pequeñas granjas de los viejos centros penitenciarios, entre ellos en Jaén, especialistas en el cultivo de flores, algunas de las cuales adornaron la boda de la Infanta Elena en Sevilla. Estos talleres de agricultura y ganadería están ahora en declive, pero hace años la cárcel del Dueso (Cantabria) participaba en la cuota láctea que imponía Bruselas. Los 30 reclusos de «artes gráficas» están detrás de la elaboración de miles de libros y documentos de instituciones públicas. Otros nueve internos se dedican a la elaboración de azulejos y son más de 370 los especialistas en la fabricación de ventanas metálicas. 300 empresas El afán de Instituciones Penitenciarias en los últimos años por buscar empresarios que den trabajo a estos internos ha tenido éxito: en la actualidad, 300 sociedades mercantiles colaboran con el Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias, de las que 160 contratan regularmente a presos a través de esta institución: 44 compañías de montaje de componentes metálicos, 6 de envasado de alimentos, 21 carpinterías, 13 empresas de inyección de plásticos, 3 de cableado para turismos o 6 de montaje de automóviles. Sueldos de todo tipo Los sueldos medios, según reconocen fuentes penitenciarias, no son muy altos, dado que se corresponden a trabajos de escasa capacitación y las jornadas laborales no llegan a las ocho horas diarias. Aun así, algunos reclusos, con responsabilidades en los talleres, pueden superar, a veces con creces, los 600 euros mensuales, si bien son más los casos que rondan los 300 euros. Este dinero no va a directamente al bolsillo del preso. Es ingresado en el peculio, una cuenta interna de los presos para sus gastos en el economato (tienda de la cárcel), que es canjeada por dinero real cuando el interno abandona la prisión.