Una columna de 1.000 vehículos y 5.000 soldados iraquíes se dirige al encuentro de la Tercera División de Infantería de Estados Unidos
La Guardia Republicana marcha al frente sur
Los servicios secretos estadounidenses detectaron a última hora de ayer una importante columna formada por más
La columna se mueve, asegura la CNN, hacia el sur, al encuentro de los primeros elementos de la 3ª División de Infantería, a una velocidad que oscila entre los 25 y los 50 kilómetros por hora. En opinión de los altos mandos de la coalición, este ejército intentará recuperar uno de los puentes clave sobre el río Éufrates. En el valle del Eufrates, en el primer cinturón de defensa de la capital, soldados fedayines y efectivos de la Guardia Republicana de Medina están plantando cara a las divisiones estadounidenses. El portavoz de la Comandancia Central Estadounidense (CENTCOM), en el Campamento Saliya, en Qatar, general de brigada Vincent Brooks, advirtió que la resistencia iraquí «no cambia nuestro calendario». «Nunca pensamos que la operación podría ser fácil», dijo el general. Según el mando estadounidense el 7º de Caballería estaba siendo frenado en su avance por las tropas de Sadam Huseín y la tormenta de arena, entre las localidades de Kerbala y Nayaf. Según la cadena Sky News, el comandante estadounidense John Altman cifró en unos 1.000 los combatientes iraquíes muertos, muchos ellos armados y vestidos con ropas civiles. «Es frustrante, porque ante un iraquí tenemos que determinar quienes son nuestros amigos y nuestros enemigos», dijo el comandante Altman, a la vez que describió a estos combatientes como personas «duras», armadas con fusiles de asalto, pistolas, granadas y morteros. Las tropas aliadas contaron con el apoyo aéreo que bombardeó las posiciones iraquíes, pese a la fuerte tormenta de arena. El portavoz de la Marina, teniente Brook DeWalt, explicó que sólo dos bombarderos F-18 pudieron despegar del portaviones Kitty Hawk, en el Golfo Pérsico, antes que se suspendieran las misiones por la falta de visibilidad sobre el terreno. Estos dos bombarderos no regresaron al buque y tomaron tierra en Kuwait, tras realizar un ataque sobre posiciones enemigas. Los pilotos sólo pudieron lanzar proyectiles guiados por satélite, dado que la tormenta de arena hace imposible emplear las bombas-láser. Los batallones que les preceden tampoco lo tienen fácil. Tras atravesar Nasiriya, donde unos 500 civiles resultaron heridos en los combates y más de 100 viviendas han quedado destruidas, efectivos iraquíes atacan las columnas de marines en la localidad de Ash Shatrah, a unos 170 kilómetros al sudeste de Bagdad. Este miércoles, efectivos estadounidenses procedieron a tomar, casa por casa, cada una de las viviendas que flanquean la calle de Nasiriya por la que cruzan las columnas aliadas. Desde el lunes, los convoyes son atacados por soldados iraquíes apostados en los edificios, lo que ha convertido en un auténtico tiro al blanco, con las aceras flanqueadas de cadáveres enemigos. Este barrio está próximo al hospital de la ciudad, donde este martes los marines arrestaron a 170 soldados iraquíes, además de intervenir un arsenal con armas, municiones y 3.000 trajes especiales para la guerra química y bacteriológica, escondidos allí por el régimen de Sadam para evitar ser localizados en los acuartelamientos. Desde Washington, el Pentágono investiga si siete de los estadounidenses caídos el domingo en una emboscada en Nasiriya fueron asesinados cuando bajaban de sus camiones con las manos en alto porque iban a entregarse, tal como publica el diario The Washington Post. Los combatientes podrían haber sido capturados y posteriormente ejecutados. Las sospechas parten de una conversación intervenida por la inteligencia a las tropas de Irak.