«Vivimos, viven, una guerra injusta, y nosotros, la opinión pública, queremos cambiar la suerte del ser humano» José Saramago
EE.UU. abre el frente norte

Los paracaidistas recogen su equipo tras caer a 50 kilómetros de la ciudad kurda de Arbil
Fue el mayor despliegue de paracaidistas desde la invasión de Granada y sólo es el principio. Al menos 1.000 soldados de la 173 brigada aerotransportada del Ejército de Estados Unidos saltaron sobre el norte de Irak la medianoche del miércoles. En apenas unos instantes el cielo se llenó de pequeñas setas que terminaron cayendo sobre el aeródromo de Harir, 50 kilómetros al noreste de Arbil. Irak disparó 51 proyectiles para neutralizarlos, pero no sirvió de nada. Los tiradores de elite de los «soldados del aire», como es conocida esta brigada, tardaron pocos minutos en asegurarlo y convertirlo en la punta de lanza de lo que será el frente norte norteamericano. Hasta el miércoles el Pentágono apenas tenía 300 soldados de las fuerzas especiales en el norte de Irak. Contaban, eso sí, con el apoyo de los peshmergas, los guerrilleros kurdos. Pero enfrente, esperándoles a la largo de línea del frente, están diez divisiones del Ejército iraquí, una de ellas de la Guardia Republicana. Todas bien apoyadas por la artillería y enardecidas por la resistencia de sus compañeros del sur. El balance hasta ahora es descorazonador para Washington: el frente no se ha movido un milímetro en la primera semana de guerra. En el Pentágono se han debido dar cuenta de que si sólo empujan desde el sur, esta guerra va para largo. Así que han puesto en marcha el plan B. Harir, junto con otros dos aeródromos acondicionados por las fuerzas especiales, es parte esencial de ese plan. Con sus 2.000 metros de pista reúne las condiciones para que los aviones de transporte C-17 puedan aterrizar. Ya han comenzado a hacerlo. Trasladarán soldados, vehículos y tanques de la 1ª División de Infantería. Material pesado para empujar también desde el norte y complicar las cosas a las fuerzas de Sadam. No se sabe el número de tropas que Estados Unidos pretende desplegar en el norte, pero sí cuánto tardarán. Uno de los jefes militares de la milicia kurda, que había tomado el aeródromo minutos antes de que saltaran los paracaidistas para asegurarlo, afirmó que «tardarán una semana o menos en tener todas sus tropas sobre el terreno». En cuanto están listas, se unirán a los peshmergas para lanzar la ofensiva final contra Kirkuk y Mosul, las dos principales ciudades del norte que albergan juntas un tercio de las reservas de petróleo de todo Irak. Antes, sin embargo, se ocuparán de los fundamentalistas de Ansar Al Islam, un grupo que ocupa una pequeña porción de tierra en la frontera con Irán y que ya conoció en dÝas pasados la furia de los bombardeos norteamericanos. El despliegue ha provocado el éxodo masivo de ciudadanos iraquíes hacia las fronteras con Irán y con Turquía, según informa la agencia de noticias iraní Irna. Un enviado especial de la agencia en el norte de Irak señaló que residentes de las localidades de Dohuk, Zavetia, Zajo y Erbil han abandonado sus hogares por temor a los combates que podrían producirse en los próximos días entre las tropas angloamericanas y las fuerzas iraquíes.