«El Derecho Internacional tiene que imperar por encima de todo» López Rincón (concejal del PP que se ha dado de baja en su partido)
sometida desde hace días. En Nayaf, 150 kilómetros al sur de Bagdad, los ataques aliados han destruido el centro médico de Al Abasiyah, según denunció también el ministro de Sanidad. En Nasiriya, punto estratégico para franquear o frenar el avance aliado hacia la capital, otro hospital y dos ambulancias fueron objetivo de las bombas. Según el mando estadounidense en Kuwait, que no ha negado el ataque, el centro sanitario ocultaba equipamiento militar y un grupo de 170 soldados iraquíes desarmados. La situación humanitaria en el sur se parece ya más a una agonía que a una resistencia. Trece mártires, como el ministro definió a los muertos, cayeron el miércoles en Basora, muchos de ellos a consecuencia del impacto de bombas de fragmentación, prohibidas por las convenciones internacionales pero que, según el ministro, las fuerzas coaligadas están utilizando para provocar un mayor número de víctimas. En Nayaf y Kerbala, ciudades santas del chiísmo y estratégicas antesalas de Bagdad, se produjo también un elevado número de muertos. Mientras el régimen de Sadam reconoce que las tropas atacantes están a 140 kilómetros de Bagdad, más de 200 jefes tribales acudieron ayer a la capital en medio de los bombardeos para aprovisionar de armas y alistar a sus clanes en las milicias civiles que engrosan cada día las fuerzas de defensa del régimen de Sadam Huseín. El mapa del octavo día de la guerra mostraba pues varios frentes abiertos en el centro del país y un pulso equilibrado entre el avance de varias unidades de marines estadounidenses hacia Al Kut, a 150 kilómetros de Bagdad, y el refuerzo de un millar de vehículos con efectivos de la Guardia Republicana que han acudido en socorro de Nayaf, que habría sido arrasada por los británicos. La más que probable escaramuza entre ambos bandos podría anticipar el enfrentamiento final, en Bagdad, al que ya nadie se atreve a poner fecha al comprobar que la guerra, sometida a continuos, casi diarios, cambios de ritmo, está resultando cualquier cosa menos un paseo triunfal o una quirúrgica operación de castigo.