«No entiendo tanto escepticismo, la guerra va bien» George W. Bush Rumsfeld amenaza ahora a Siria y acusa al presidente de vender en secreto armas al régimen iraquí
El Gobierno de Bush reconoce por primera vez que subestimó al enemigo
Uno de los halcones de la guerra de George W. Bush reconoció ayer por primera v

Un grupo de marines izan la bandera americana en Nasiriya
El subsecretario de Defensa reconocía ayer el error de cálculo del Gobierno. A lo largo de la semana se habían repetido las críticas de analistas y militares en la prensa escrita sin que el Gobierno quisiera admitirlo. Pero ayer ya era difícil negarlo tras la publicación en dos diarios de unas declaraciones del General William Wallace, que dirige las tropas terrestres en Irak. «El enemigo al que nos enfrentamos es diferente a los ''juegos de guerra''. Sabíamos que habría paramilitares pero no cómo pelearían». El general Vincent Brooks rebatió desde el Comando Central en Qatar que los paramilitares no habían alterado los planes generales de la guerra pero admitió que los puntos de vista son diferentes: «A medida que uno se acerca a las líneas enemigas, las realidades se hacen más precisas». Las críticas que ha recibido la Administración preocupan seriamente al presidente Bush, que según un funcionario de su Gobierno «se sentía frustrado por la prensa» y calificó de «estupidez» que haya tanto escepticismo alrededor de un conflicto que va «bien». Siria también ha caído en el saco de los enemigos de Estados Unidos. El secretario de Defensa Donald Rumsfeld acusó ayer al país árabe vecino de Irak de proporcionarle material bélico a Sadam Hussein. «Tenemos informaciones que indican que se están produciendo envíos que incluyen prismáticos nocturnos y que suponen una directa amenaza para nuestra coalición. Consideramos este tráfico de armas un acto hostil y haremos responsable al Gobierno de Siria», anunció Rumsfeld durante su rueda de prensa diaria en el Pentágono. No dijo con claridad si se trataba de una amenaza de guerra. «He dicho lo que he dicho. La frase estaba construida con cuidado». Estados Unidos también ha acusado a Rusia de proveer armas a Sadam, aunque no ha mostrado pruebas y tampoco las mostró ayer respecto a Siria. Ambos países se opusieron con rotundidad a la guerra en el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque Siria siempre ha sido un conducto de abastecimiento de armamento para Irak. El secretario de Defensa también informó ayer de que militantes opuestos al régimen de Sadam estaban llegando desde Irán, donde permanecían exiliados y dijo que su presencia complicaba el curso de la guerra. «Si interfieren con las labores del general Franks tendrán que ser considerados combatientes así que les sugerimos que se mantengan al margen», solicitó Rumsfeld. Entre el 35% y el 40% del territorio iraquí ya estaba ayer bajo control aliado, según confirmó el General Myers, que compareció junto al funcionario. Sin embargo, el presidente Bush declaró en un discurso patriótico ante veteranos de guerra que Sadam «ya sólo controla una pequeña parte de Irak». En el teatro de la guerra, las tropas estadounidenses han comenzado a emplazarse en lugares estratégicos para el asedio y posterior asalto de Bagdad. La batalla final puede ser cuestión de días o de semanas, si bien la estrategia aliada pasa por sitiar la ciudad y desgastar moral a los seguidores de Sadam Huseín que no están dispuestos a rendir sus posiciones. Si en 1991 Bagdad fue una ciudad a evitar, ahora «es la clave de la victoria sobre el régimen iraquí». El plan consiste «simplemente en bombas, bombas y más bombas», según el mando aliado.