Más de dos mil personas recorrieron la capital berciana en homenaje a las víctimas de la guerra
Manifestación de duelo en Ponferrada
La banda sonora de la guerra sonó ayer con toda su potencia en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. Los sonidos de un bombardeo y las cabezas aga
La asistencia fue menor que en las tres manifestaciones anteriores, y el silencio más profundo. Sin música, sin tambores, sólo el sonido de las bombas, reproducido por los altavoces, llenó ayer las cuatro esquinas de la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada mientras dos mil personas bajaban sus cabezas y se agachaban para denunciar en silencio el sufrimiento de las víctimas de la guerra. Y entre ellas un grupo de sordomudos y una monitora que con las manos y los gestos traducía a su lenguaje el ruido de la guerra. La manifestación, que se desarrolló sin incidentes, había partido a última hora de la tarde de la plaza de Lazúrtegui y sirvió para que la Plataforma contra la Guerra condenara las agresiones contra las sedes del PP. «No es nuestra manera de luchar, eso es lo que quieren quienes pretenden deslegitimarnos. Pero la gente también se cansa y se radicaliza y hay sectores a los que les interesa que se radicalicen», afirmó ante los presentes el portavoz de la plataforma, José Ángel Rodríguez. La plataforma anunciaba que son cuatro los municipios bercianos gobernados por los populares -Páramo, Toreno, Molinaseca y Benuza- los que se han pronunciado en contra del conflicto y exigió al alcalde de Ponferrada que se atreva a hacer lo mismo si de verdad lo piensa. «Hay que dar la cara, no nos vale que nos lo digas en la trastienda, sólo a nosotros», se quejó Rodríguez, dirigiéndose a Carlos López Riesco. El portavoz de la plataforma, que mostró a los asistentes un casco con una siempreviva, símbolo de la objeción de conciencia, fue aún más lejos y propuso a los presentes boicotear los productos norteamericanos. «Es lo único que les duele, la pela. Hay que desengancharse de la Coca Cola y el MacDonald''s, que aquí tenemos unos mostos y unos vinos ecológicos muy buenos». La protesta, encabezada por niños y donde se vieron responsables sindicales y políticos del PSOE e IU, contó con una alocución de la inmigrante peruana Gilda Preguntegui, representante de Amnistía Internacional, que habló de la guerra silenciosa que sufre Latinoamérica por la colonización económica de Estados Unidos.