Diario de León

«Lo único seguro es que Sadam está bajo tierra, ya sea de forma literal o figurada»La CIA Blair está satisfecho con el desenlace de la toma de Bagdad, uno de los peores periodos de su vida política

Cheney: «La campaña militar ha sido la más extraordinaria de la historia»

El triunfalismo norteamericano alcanzó ayer su

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Su numero le importó poco al secretario de Defensa Donald Rumsfeld, que compareció sonriente para declarar que ayer era un día histórico para el pueblo iraquí. «Sadam Huseín comparte ahora un sitio en la historia con Hitler, Stalin, Lenin, Ceaucescu, en el panteón de los dictadores brutales caídos y el pueblo iraquí está ahora avanzando en su camino haciala libertad». Poco importa, al parecer, que nadie conozca el paradero del dictador iraquí, uno de los proclamados objetivos de esta guerra. «No importa porque liberaremos Irak igualmente» reiteró Rumsfeld tras advertir que a pesar del «triunfo» sobre Bagdag, la guerra aún no había terminado. El presidente también vio las imágenes de la caída del monumento por televisión ante las cuales Bush exclamó: «Esta imagen es la expresión de la libertad» dijo su portavoz Ari Fleisher, que tampoco supo decir nada sobre el paradero de Sadam y quién dijo que el presidente también había advertido que aún hay «que ser cautos porque hay zonas de Irak que no han sido liberadas». Las armas de destrucción masiva que junto a Sadam Huseín eran el objetivo de la guerra siguen sin aparecer, según reiteró Rumsfeld, que sin embargo no dudó en proclamar que los iraquíes quedarían «pronto libres» de dicha amenaza. Imágenes de exiliados iraquíes celebrando la entrada estadounidense en Bagdag también se repitieron a lo largo del día. Advierte que aunque no se han encontrado armas de destrucción masiva «existen» Blair, satisfecho El primer ministro británico, Tony Blair, siguió por la televisión la caída de Bagdad y aunque mostró su regocijo en privado, se libró de demostrar en público la satisfacción por ver concluido -o supuestamente concluido- uno de los peores periodos de su vida como político. Nadie sabe cómo se puede desenvolver el periodo que se inicia ahora con la caída del régimen Huseín. Muchos son los que opinan que no se tratará de otro Afganistán, sino más bien de otro Beirut. De momento ayer por la tarde un portavoz de Downing Street sólo hablaba de las imágenes de regocijo de los iraquíes mientras los marines norteamericanos derribaban las estatuas de Sadam Huseín.

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