Diario de León

«¿Quién se encargará de reconstruir las mutilaciones y las muertes» Consejo de la Juventud ProvincialEl actor leonés acompañó a los miles de leoneses que volvieron a gritar «no a la guerra» en la calle

Carmelo Gómez abandera la primera marcha leonesa tras caer Bagdad

Un día después de la caída de Bagdad, entr

Carmelo Gómez durante la manifestación

Carmelo Gómez durante la manifestación

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A. Caballero Redacción - LEÓN.
León

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En esta manifestación, la sexta que se produce desde los prolegómenos del conflicto, el actor leonés Carmelo Gómez fue el encargado de abanderar la marcha, que salvó la lluvia y aterrizó en la plaza de la Inmaculada sin incidencias. Allí, en el inicio y fin de todas las manifestaciones, se leyeron una serie de manifiestos que dieron cuerpo doctrinario a los gritos desaforados de «No a la guerra», una proclama que no cesó en todo el itinerario por el centro de la capital leonesa. León despertó ayer de la resaca de la caída de la estatua de Sadam Husein en el centro de Bagdad,con la certidumbre de que en Irak todavía moría gente por el conflicto. Así lo reflejaron varias cristaleras de entidades bancarias, que sirvieron de improvisado tablón de anuncios en el que la mano anónima aclaró que la sociedad sabe que después del final todavía hay más. Además de por eso, el catecismo de los manifestantes acudió al capítulo de víctimas para elevar una vez más la voz por los que ya no la tienen, por los daños colaterales que invalidan el éxito de cualquier operación bélica. En León, donde desde el inicio de las manifestaciones se ha pasado del frío crudo de estas latitudes al amago de entrada de la primavera, la gente lució ayer paraguas para escapar de la tentación de los cristales bajo techo, en una muestra más de la fidelidad mostrada a la causa. Quien sabe si por estrategia o por modestia, los políticos abandonaron el porte de la pancarta de vanguardia que ocuparon en las cinco ocasiones precedentes para ceder su puesto a los niños. Estos, desde los ocho años hasta los quince aproximadamente, fueron la voz primera de repetición de unas consignas, algunas antibelicistas y otras con cargado tinte político, que en muchos casos no alcanzaron a discernir en su contenido y se limitaron a repetir protegidos por el calor de la masa social. En la confusión del cuerpo único de protesta se introdujo también el actor leonés Carmelo Gómez para afirmar que «por fin la gente se mueve» y lamentar que, pese a todos los esfuerzos de la gente, «siempre tiene que ser mayor la agresión efectuada que la respuesta». No le asustó tampoco la lluvia caída, porque «más pepinos les han caído a los iraquíes» y aseguró sentirse arropado «por el calor de las gentes que claman contra el genocidio, en un país en el que siempre hemos sido un poco fríos», pero en el que la guerra contra Irak «ha actuado como un revulsivo». En un esfuerzo para oídos atentos, Carmelo sólo lamentó «la presencia de los deportistas» en estos actos, aunque no quiso sacar conclusiones y dejó la interpretación en el aire.

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