OPINIÓN Manu Leguineche
La caza al tesoro de Sadam
¿Dónde está el dinero de Sadam? Repartido por medio mundo. La revista Forbes elevaba la fortuna del ex dictador iraquí a siete mil millones de euros. En Londres aseguran que son diez o quince mil millones. Nadie sabe a ciencia cierta cuando tiene o cuanto ha dejado por ahí. Lo que está claro es que se ha desatado la caza al tesoro robado. Lo quería todo, el poder absoluto, el dinero absoluto, los palacios absolutos, la gloria absoluta. Ya están los agentes norteamericanos de los servicios secretos financieros examinado cuentas, revisando papeles en paraísos fiscales. Desde Panamá a Jordania y desde aquí a Suiza, Chipre, Bahamas, Italia, Liechtenstein, Gran Bretaña... el beduino de Tikrit guardaba una inconmensurable fortuna: fue el saqueador de las riquezas de su propio pueblo. Se calcula que el año pasado vendió de forma ilegal (fuera del cuadro de la ONU) 350.000 barriles de petróleo diarios. Y se quedó con todo para distribuir una pequeña parte del botín entre la familia y allegados. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, las reservas bancarias de los nazis en Suiza les sirvieron para crear redes de escape, sobornar aduaneros, falsificar pasaportes y abrir paso por fronteras prohibidas. Más de un jerifalte iraquí habrá logrado huir con estos mismos métodos. Ya antes de la caída del régimen baazista se multiplicaron las transferencias de dinero del Estado hacia cuentas privadas en bancos de Oriente Próximo. En Suiza, Ginebra, con la tapadera de la embajada y de la representación permanente en la ONU, Sadam desplazó a su hermanastro Barzan para que gestionara su fortuna. Era el agente de tráfico del dinero ilegal, organizado al estilo de la mafia, encargado de pagar las comisiones y de ingresar los fondos. Hasta que cayó en desgracia en 1998, derribado por el ambicioso Uday, que lo quería todo para él. La disculpa de la ruptura fue la separación del matrimonio entre la hija de Barzan y Uday Huseín. Barzan, que se cree que murió en el bombardeo de Tikrit, era el cerebro financiero de la familia. Cuando Uday resultó herido grave en un atentado, su hermano Qusay, más frío y calculador, pasó a ganar el favor y la confianza del tirano iraquí. No sólo eso, pasó a controlar lucrativas operaciones ilegales de exportación de petróleo con su vecina Siria por valor de más de mil millones de dólares al año. Una firma que persigue la fortuna de Sadam Huseín ha identificado más de cien sociedades off shore (paraísos fiscales) controladas por el ex dictador. La familia Huseín se hizo de oro y platino con el contrabando de petróleo y de tantas otras cosas por Basora hacia Irán, por las fronteras de Jordania, Turquía o Siria. Ahora, Bush pide a sus aliados y amigos, incluida España, que bloqueen las cuentas iraquíes. Una de las primeras medidas que han tomado la CIA y los servicios del ejército en Bagdad ha sido revisar los archivos secretos, las cuentas financieras de Sadam, lo que tiene, cuánto tiene, dónde lo tiene. Estas fuentes calculan que serán entre dos mil millones y diez mil millones de dólares. Es difícil separar lo que Sadam, sus hijos y su camarilla tienen de lo que es propiedad del país, porque no existía separación entro uno y otro terreno. Una parte del tesoro la utilizaban para pagar los servicios de seguridad o para comprar armas, la otra para su beneficio personal. Se quedaban de forma ilícita con el mercado del plan «Petróleo por alimentos», con los derechos de la importación de cigarrillos o la venta de medicinas, tan escasas, o con el cobro de impuestos a los peregrinos a las ciudades santas chiíes. Desde 1990, los fondos guardados en bancos internacionales por la familia de cleptócratas eran ilegales, de modo que, como ahora habrán hecho, se apresuraron a convertir el dinero en joyas o diamantes. Durante la guerra Irak-Irán, el régimen de Bagdad creó cientos de sociedades fantasma a través de las cuales compraba armas. Ya se sabe que el sistema bancario es más bien hermético, de modo que desentrañar ese laberinto de cuentas secretas llevará tiempo. La mejor ayuda, cuentan los expertos, llegará de Bagdad, si es que la documentación financiera no la han destruido en las últimas horas las bombas o los propios funcionarios del régimen. En 1991, los equipos de investigación de la fortuna de Sadam Huseín descubrieron algunas de las sociedades fantasma, la Mediterranean Enterprises o Montana Management, registrada en Panamá pero que operaba desde Suiza. Esta compañía era dueña, entre otras, del 8,4% de la editorial francesa Hachette, del 2,5% de MATRA, fabricante de sistemas electrónicos de defensa. El Gobierno francés congeló las participaciones en 1990. Un portavoz de la compañía que edita, entre otras, la revista Elle, anunció que devolvería las acciones al nuevo gobierno iraquí con el beneplácito de la ONU.