Llega a Irak Ahmed Chalabi, «el ladrón de Bagdad»
La mayoría de los iraquíes desconocen al que se perfila como mandatario del nuevo Gobierno de Irak, Ahmed Chalabi, a excepción de las élites, que no esconden su satisfacción por su presencia. Chalabi es considerado por unos como «el (Hamid) Karzai del Irak post-Sadam», en referencia el presidente de Afganistán, y por otros el ladrón de Bagdad, ya que fue condenado en Jordania por un desfalco de cientos de millones de dólares en el banco Petra de ese país. El viernes, fue el primer iraquí que ofreció una rueda de prensa y explicó como será el proceso constitucional en Irak, que derivará en elecciones parlamentarias dentro de dos años. Sin embargo, pocos son los iraquíes que lo conocen en las calles y avenidas en un Bagdad salpicado de edificios desplomados y ennegrecidos por el fuego, coches calcinados y asnos muertos, esquivados por los miles de vehículos que circulan en pleno caos, entre ellos algún hermoso Cadilac robado a los kuwaitíes. En el barrio residencial de Zeituna, Amar Seiben, de 40 años, rico importador de zapatillas de China, señala con el dedo a un grupo de chiítas desharrapados, que caminaban con una bandera. «No necesitamos gente así, son unos fanáticos. Queremos vivir en libertad y democracia», dijo. «Sé que Chalabi es un ladrón pero también lo era Sadam, lo es Bush, lo son los kuwaitíes y los líderes de Arabia Saudí, pero viven mejor», afirmó. Como hace 10 días Bagdad, diez días después de su caída en manos de las tropas de EE. UU., todavía vive sin agua ni electricidad, mientras siguen algunos edificios envueltos en llamas y se escuchan de vez en cuando explosiones debidas a las operaciones de eliminación de minas que llevan a cabo los soldados norteamericanos. Los ciudadanos iraquíes empezaron a exhumar a sus muertos, enterrados en jardines y campos de la capital ante la falta de electricidad que hacía imposible mantenerlos en las cámaras frigoríficas de los hospitales. Montículos de tierra alargados que sobresalen del césped muestran inequívocamente los lugares de los enterramientos, donde botellas de refresco clavadas en las improvisada tumbas contienen las descripciones de los que no han sido identificados. «Niña de entre 2 y 3 años, con vestidos de cuadros azul y rojo y braguitas blancas», «hombres de unos 30 años encontrado en un Toyota Corona blanco» son algunas de las descripciones. No hay llantos, ni exclamaciones, los familiares simplemente asienten que se trata de sus muertos.