Mario Amilivia reivindica gobernar aunque hablará con el PSOE y la UPL para conocer sus estrategias
El alcalde en funciones del Ayuntamiento y candidato a la Alcaldía por el Partido Popular en las pasadas elecciones municipales, Mario Amilivia, reivindicó ayer su intención de gobernar el Ayuntamiento de León ya que, según sus palabras, no en vano su partido fue la lista más votada y, a pesar del descenso registrado en el número de concejales y de votos, la preferida por los ciudadanos de la capital. Amilivia tiene claro que la situación en el Consistorio leonés no es ni mucho menos la ideal para favorecer la gobernabilidad del municipio es más, el candidato del Partido Popular va más allá y afirma que es el momento de los políticos responsables. De cualquier forma, mantiene su discurso, cree que la lista más votada es la que tiene que dirigir los designios de los ciudadanos leoneses durante los próximos cuatro años, pero dicho esto también aseveró que en las próximas semanas mantendrá los primeros contactos con los cabezas de lista del Partido Socialista, Francisco Fernández, y de la UPL, José María Rodríguez de Francisco, «para conocer cuáles son sus verdaderas intenciones y estrategias», puntualizó. Situación política similar Además, Mario Amilivia explicó, una vez analizados exhaustivamente los resultados de las elecciones municipales del lunes, que la situación política que han deparado los votos depositados en las urnas no varían en demasía la situación política en la que se encontraba el Ayuntamiento después de los comicios de 1999. «La situación política en la que nos encontramos en estos momentos es similar a la anterior con tres fuerzas políticas con representación, aunque el PSOE haya subido y el PP y la UPL hayan bajado», afirmó el candidato del PP. Por último, se ratificó en las apreciaciones que ya había realizado en el transcurso de la noche electoral y afirmó que la subida del Partido Socialista estuvo motivada principalmente por el «efecto Zapatero», que sí ha existido en León en parte porque estos comicios se convirtieron en una especie de primaria, lo que le sorprendió porque no pensó que existiera un ambiente de tanta euforia en torno al PSOE.