Diario de León

Impone al violador una pena inferior a la contemplada por agresión sexual

Un juez no considera vejatorio manosear los pechos a una mujer y masturbarse ante ella

Un juez de Barcelona ha rebajado a 2 años de prisión la pena a un agresor sexual reincidente por considerar que la víctima no sufrió una especial vejación pese a que el ac

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efe | barcelona

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Según una sentencia a la que ha tenido acceso Efe, el juez ha impuesto al acusado, Manuel Lázaro Camero, una pena en su mitad inferior por agresión sexual al considerar que en este caso «no concurren condiciones de palabra y obra especialmente vejatorias para la víctima». La pena impuesta contrasta con la petición de la fiscalía, que solicitó una condena de 3 años y 8 meses de cárcel, y de la acusación particular, en nombre la víctima, que pidió 12 años de prisión por agresión sexual, violación en grado de tentativa y amenazas. Sin embargo, la propia sentencia prohíbe al acusado acercarse al lugar de residencia de la víctima por su «potencial peligrosidad» evidenciada por las amenazas que profirió a la víctima durante los hechos y que «han causado mella psicológica en ella». Asistencia psicológica Pese a entender que la acción no fue especialmente vejatoria para la víctima desde un punto de vista penal, el juez reconoce que la mujer, de 23 años, tuvo que recibir asistencia psicológica tras los hechos por el «estrés postraumático» que le provocó la agresión sexual y por ello le concede una indemnización por daños morales de 3.000 euros, a pagar por el procesado. El acusado, de 48 años y vecino de Rubí, ya fue condenado en 1998 a dos años de prisión por otra agresión sexual aunque en este caso no se han tenido en cuenta los antecedentes para agravar la pena puesto que ya han sido cancelados al darse por cumplida la condena, aunque no de forma efectiva en prisión. Los hechos ocurrieron a las 5.30 horas del 19 de enero de 2003 cuando, según la sentencia, el agresor aprovechó que la víctima entraba en el portal del edificio en el que reside, en Barcelona, simulando ser un vecino del inmueble y haciendo el ademán de sacar unas llaves para colocarse en la finca junto a ella. Agresor y víctima se introdujeron en el ascensor y en ese momento la chica preguntó al hombre a qué piso iba a lo que éste contestó: «yo no voy a ninguno y tú, de momento, tampoco». El acusado exigió a la víctima cinco euros «para el tren» y ésta accedió a dárselos «atemorizada».

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